Norte, rumbo y baliza
Descripción
Se marca una base y tres balizas formando un triángulo de unos treinta metros de lado, cada una con su código de dos letras. Antes de salir se repasan por separado las tres cosas: orientar el mapa al norte con la brújula, leer un rumbo en grados en la tarjeta y girarse hasta él. Después cada pareja sigue el rumbo hasta la baliza y vuelve a orientar desde allí antes de buscar la siguiente.
Objetivo
Combinar tres cosas que hasta ahora se han trabajado sueltas: orientar el mapa al norte, seguir un rumbo dado y verificar con el código de la baliza.
Cómo se juega7
Colocación
Se marca una base y se colocan tres balizas formando un triángulo de unos 30 metros de lado. Cada baliza lleva su código de dos letras. Con 25, doce parejas y un trío, saliendo escalonados cada treinta segundos.
Repaso de las tres cosas por separado, un minuto cada una, porque este juego las junta y si alguna falla no funciona: orientar el mapa al norte con la brújula; leer un rumbo en grados en la tarjeta y girarse hasta que la aguja coincida; y saber que la baliza se verifica por su código, no por su aspecto.
Primer tramo
La pareja orienta el mapa en la base, lee el primer rumbo de su tarjeta, se gira hasta que la brújula lo marque, y camina en esa dirección hasta encontrar la primera baliza. Apunta el código.
La reorientación, que es lo que casi nadie hace y es el contenido de esta sesión: al llegar a la baliza, antes de leer el segundo rumbo, hay que volver a orientar el mapa desde ahí. No vale seguir con el mapa como estaba: se ha cambiado de sitio y de dirección. Es la parte que hay que insistir, porque es la que se salta todo el mundo.
Segundo y tercer tramo
Lo mismo desde cada baliza. Rumbo, caminar, código, reorientar.
La comprobación del triángulo
Si los tres rumbos y los tres tramos están bien hechos, la pareja termina en la base de la que salió. Si acaban a veinte metros de la base, en algún tramo se desviaron, y el sitio donde acaban dice más o menos cuánto. Esa es la comprobación y es preciosa, porque la hace el propio recorrido y no el maestro.
Cómo se complica
Se dan los rumbos pero no las distancias, y hay que deducir cuánto andar por el mapa. O se pide hacer el triángulo al revés, calculando los rumbos contrarios, que es un salto grande y muy bueno para sexto.
Variantes3
dos tramos en lugar de tres, de ida y vuelta, con la baliza a la vista desde la base. Se practica orientar y seguir un rumbo sin la dificultad del triángulo.
se quitan las balizas de la vista y solo se identifican por el código; si se llega a un sitio y no hay baliza, hay que volver al punto anterior y rehacer el rumbo.
cada pareja empieza el triángulo por un vértice distinto, con su tarjeta de rumbos correspondiente. Así no se siguen unas a otras, que es el problema típico de esta actividad.
Qué se trabaja
Seguridad3
El rumbo se fija parado en la baliza: se elige un punto lejano en esa dirección y se camina hacia él mirando al frente. Andar con los ojos en la brújula es como se choca y se pisa un bordillo.
La pareja no se separa para buscar. Si no aparece la baliza, vuelven juntos a la anterior y repiten el rumbo desde allí.
El terreno acaba en los conos de la base y de los tres vértices: la pareja que los pierda de vista se para y levanta el brazo en lugar de seguir buscando.
Consejos para el profesor5
La reorientación en cada baliza es la razón de ser de esta sesión y es justo lo que se salta todo el mundo, incluidos los adultos.
Hay que pedirla explícitamente en cada vértice las primeras veces, y comprobarla acercándose a una pareja y preguntando.
El cierre del triángulo es la mejor comprobación que existe para esto: no hace falta que el maestro corrija a nadie, porque la pareja que acaba lejos de la base ya sabe que algo falló.
Conviene hacer el repaso de las tres cosas por separado antes de empezar, aunque parezca que ya lo saben, porque este juego las junta y basta que una falle para que no salga nada.
Y las salidas escalonadas por vértices distintos son lo único que impide que se sigan unas a otras.
Adaptaciones NEE4
Visual
se trabaja en pareja con contacto de codo acordado, con el compañero cantando en alto la dirección y la distancia; el rumbo se toma con una brújula de aguja parlante si se dispone de ella, y si no, se acuerda que el compañero lea el rumbo y la persona lo confirme girándose hasta que se lo digan. Las balizas se marcan con una textura para reconocerlas al tocarlas.
Auditiva
la actividad es de instrumento y de mapa, y no hay barrera; conviene que el repaso inicial de las tres cosas se haga de frente y haciéndolas, no describiéndolas.
Movilidad reducida
el triángulo se reduce a lados de 15 metros sobre terreno llano y practicable, comprobado antes; los tres rumbos y las tres reorientaciones son las mismas, que es el contenido. La brújula y el mapa se cuelgan del cuello para dejar las manos libres.
Cognitiva o de atención
dos tramos de ida y vuelta en lugar del triángulo, con la baliza a la vista; la tarjeta lleva un solo rumbo por vez y se le entrega el siguiente al volver, para no tener que sostener tres pasos en la cabeza.
Errores frecuentes
- Saltarse la reorientación en cada baliza. Es el contenido de la sesión y es lo primero que se olvida.
- Dejar que salgan todas las parejas a la vez y por el mismo vértice. Se siguen unas a otras y nadie usa la brújula.
- Permitir que corran con la brújula en la mano. Ni se lee bien ni se mira dónde se pisa.
- Corregir el desvío antes de que cierren el triángulo. El propio recorrido es la comprobación: hay que dejar que llegue.
Observaciones
Montaje (15 minutos, antes de la clase, para 25 alumnos): 1. Hace falta un espacio abierto de unos 60 x 60 metros donde se vea de un vértice a otro sin obstáculos. Si hay un edificio en medio, no sirve. 2. Se colocan tres balizas formando un triángulo de unos 30 metros de lado, cada una con un código de dos letras bien visible. Se marca también la base con un cono. 3. Se calculan los tres rumbos del triángulo con la brújula, sobre el terreno, ANTES de la clase, y se apuntan. No se sacan de memoria: si el rumbo de la tarjeta no coincide con el terreno, la actividad entera falla y parece culpa de los niños. 4. Se preparan 13 tarjetas de rumbos. Conviene hacer tres versiones, cada una empezando por un vértice distinto, y repartirlas: es lo único que impide que las parejas se sigan unas a otras. 5. Se preparan 13 mapas sencillos en tablilla rígida, con el norte marcado y las tres balizas dibujadas. 6. Una brújula por pareja, colgada del cuello con cordel. Si solo hay seis, se trabaja en tríos. 7. Se acota el espacio con conos y se comprueba que no hay carreteras, obras ni desnivel dentro.

