Ocho pulsos que viajan
Descripción
Cada camino son ocho aros en línea recta, separados un paso normal. Cada aro es un pulso: no se corre, se pisa un aro por golpe de pandero, y si el pandero va lento se anda lento. Primero recorre el camino cada uno solo, y después entran tres personas con cuatro pulsos de diferencia, de modo que van escalonadas.
Objetivo
Ajustar el desplazamiento a un pulso constante y sostener una entrada escalonada respecto a los compañeros.
Cómo se juega7
Colocación
Cinco caminos de ocho aros cada uno, colocados en línea recta y separados por un paso normal entre aro y aro. Los caminos van paralelos y separados dos metros.
La idea que hay que dejar clara antes de nada
Cada aro es un pulso. No se corre por los aros: se pisa uno por golpe de pandero. Si el pandero va lento, se anda lento; si va rápido, se anda rápido. El camino tiene ocho aros porque la frase tiene ocho pulsos.
Primera fase, todos iguales
Cada uno recorre el camino solo, pisando un aro por pulso, hasta que salga sin adelantarse ni retrasarse. Parece fácil y no lo es: casi todos se adelantan a partir del cuarto aro.
La corrección de ese adelanto, que es la parte útil
Se pide que digan el número del aro en alto mientras lo pisan, del uno al ocho. Decirlo en alto sincroniza el pie con el pulso mucho mejor que cualquier indicación.
Segunda fase, el canon
Entran tres personas con cuatro pulsos de diferencia. El primero entra en el pulso uno, el segundo en el cinco, el tercero en el nueve. Cuando el primero está en el aro cinco, el segundo está en el uno.
La comprobación visual, que es lo bonito
Si el canon está bien, en cualquier momento hay exactamente cuatro aros de separación entre cada dos personas. Se ve desde fuera de un vistazo, y el que mira lo puede decir sin dudar.
La rotación
Cada uno entra en las tres posiciones —primero, segundo y tercero—, porque cada posición tiene una dificultad distinta: el primero marca, el segundo se ajusta a uno solo y el tercero tiene que ignorar al primero y mirar al segundo.
Variantes3
cuatro aros en lugar de ocho y dos personas con dos pulsos de diferencia. El escalonamiento se ve igual y es mucho más fácil de sostener.
la separación es de dos pulsos en lugar de cuatro, con lo que van mucho más juntos y hay que ignorar la interferencia del de delante. O se recorre el camino al revés manteniendo el canon.
un solo camino de dieciséis aros para toda la clase, entrando de cinco en cinco con cuatro pulsos de diferencia. Es muy vistoso y se ve la onda recorrer el camino, pero hay que montarlo con cuidado.
Qué se trabaja
Seguridad
Delimitar el espacio y dejar distancia para frenar.
Consejos para el profesor4
La regla de un aro por pulso es sencilla de decir y difícil de sostener: casi todos se adelantan a partir del cuarto aro, y lo hacen sin darse cuenta.
Pedir que digan el número en alto mientras pisan resuelve eso mejor que ninguna otra indicación, porque sincroniza la voz con el pie.
La comprobación de los cuatro aros de separación es objetiva y visible desde fuera, así que la puede hacer un compañero sin que el maestro opine nada.
Y hay que rotar las tres posiciones: el tercero en entrar tiene un problema distinto del primero, porque tiene que ignorar a uno para seguir a otro, y eso solo se aprende estando ahí.
Adaptaciones NEE4
Visual
el camino se reconoce recorriéndolo andando antes de la primera pasada, los aros se sustituyen por marcas de textura que se noten bajo el pie, y un compañero canta el número del aro desde el lateral.
Auditiva
el pulso se marca además con la mano en alto y bien visible desde todo el camino, o con un pandero apoyado en el suelo cuya vibración se note; la entrada del canon se acuerda como «cuando el anterior llegue al aro cuatro», que es visual.
Movilidad reducida
la separación entre aros se ajusta al desplazamiento de la persona —se mide con ella, igual que se mide con los demás— y la regla de un aro por pulso se mantiene intacta, que es el contenido. El pandero se ajusta a un pulso que le sea cómodo, y ese pulso vale para todo su camino. Las tres posiciones del canon rotan igual.
Cognitiva o de atención
cuatro aros en lugar de ocho y dos personas con dos pulsos de diferencia; se cuenta en alto el número del aro al pisarlo, que es lo que sincroniza el pie con el pulso, y se entra siempre en la primera posición hasta que salga.
Errores frecuentes
- Dejar que corran por los aros. Se pierde la relación con el pulso, que es todo el contenido.
- No pedir que cuenten en alto. Se adelantan a partir del cuarto aro sin darse cuenta y no hay manera de corregirlo.
- Poner los aros demasiado juntos o demasiado separados. El paso tiene que ser el natural: si no, el pulso deja de ser cómodo y nadie lo sostiene.
- No rotar las tres posiciones. El tercero tiene un problema distinto del primero y solo se aprende estando ahí.
Observaciones
Montaje (12 minutos, para 25 alumnos): 1. Se montan cinco caminos de OCHO AROS cada uno, colocados en línea recta. Cuarenta aros en total. 2. La separación entre aro y aro es la de UN PASO NATURAL de los niños de ese curso: se mide caminando, no a ojo. Si los aros están demasiado juntos o demasiado separados, el paso deja de ser cómodo y el pulso no se puede sostener, que es todo el contenido. 3. Los cinco caminos van paralelos, separados 2 metros entre sí, y todos en el mismo sentido. 4. Se deja 2 metros libres al final de cada camino para salir. 5. Se marca la entrada de cada camino con un cono, a un paso del primer aro. 6. Un pandero para el pulso. Constante: si el maestro acelera, se destruye la referencia. 7. Los aros se pisan por dentro: se recolocan entre pasadas, porque se mueven.