Puerta de vaivén
Descripción
Dos alumnos balancean una comba larga de lado a lado rozando el suelo, sin darle vueltas completas. Los otros tres cruzan de uno en uno el corredor que barre la cuerda, aprovechando el hueco que deja al alejarse: no se salta ni se pisa. Se empieza cruzando andando y solo se pasa a correr cuando el equipo encadena seis cruces limpios.
Objetivo
Elegir el instante de entrada en el hueco que deja un móvil con cadencia constante, y sostener la carrera sin frenar dentro de la puerta.
Cómo se juega5
La comba se balancea de lado a lado rozando el suelo y nunca da la vuelta completa ni sube por encima de la cintura de quien la sostiene.
Cruza un alumno cada vez, y no entra hasta que el anterior ha salido por el otro lado.
Se cruza por el hueco que la cuerda deja al alejarse, sin saltarla y sin pisarla; nunca se entra cuando la cuerda viene hacia ti.
Si la cuerda te toca, sigues hacia el lado por el que ibas, rodeas la estación por fuera y vuelves a la cola; no se repite el cruce en el sitio.
Los que dan mantienen el mismo vaivén durante todo su turno
No lo aceleran ni lo retienen para hacer fallar a nadie.
Variantes3
Los dos que dan cantan el vaivén en voz alta, 'va' cuando la cuerda se aleja y 'viene' cuando vuelve. Solo se puede entrar en 'va'. Es la versión de entrada y sirve para los primeros minutos de cada estación.
Quien va delante en la cola cuenta los vaivenes en voz alta y dice en qué número tiene que entrar el siguiente. Ya no vale esperar a sentirlo: hay que ajustar la carrera de entrada a un número decidido por otro.
Se entra por una esquina de la puerta y se sale por la opuesta. El recorrido bajo la cuerda se alarga y hay que decidir la entrada con más antelación.
Qué se trabaja
Seguridad3
La comba se balancea a ras de suelo y nunca sube por encima de la cintura de quien la sostiene. Si engancha un pie, quien da suelta el extremo en el acto y no tira.
Entre puerta y puerta hay 8 m, medidos sobre el eje de 40 m de la pista: ninguna comba en movimiento alcanza a nadie de la estación vecina. Las colas se colocan detrás de la línea pintada del fondo, no a los lados de la puerta.
El bucle de vuelta se corre por detrás de las puertas y en un solo sentido, de modo que nadie entra a una puerta por el lado por el que salen los demás.
Consejos para el profesor2
Empieza con el vaivén cantado en voz alta por los dos que dan. La cuenta convierte un problema de percepción en un problema de escucha, y a estas edades el oído acierta antes que el ojo.
Cambia a los que dan cada ocho cruces y no cuando alguien falla. Si dar la comba es lo que te toca por fallar, el vaivén se convierte en una trampa en menos de un minuto.
Adaptaciones NEE4
Visual
Los dos que dan cantan cada vaivén con la misma cadencia ('va... viene... va...') y el alumno entra al oír 'va'. El punto de entrada se marca con cinta rugosa pegada al suelo por sus cuatro lados, a un metro por fuera del arco de la comba, nunca debajo de él. Un compañero corre a su lado sin tocarle durante los tres primeros cruces y le dice en voz alta por dónde se sale.
Auditiva
Quien da acompaña cada vaivén con la mano libre, que sube y baja siguiendo a la cuerda: es un metrónomo visible, no una orden, y el alumno sigue eligiendo su momento igual que los demás. El cambio de los que dan se avisa levantando un peto de color, no con silbato.
Movilidad reducida
El vaivén baja a la mitad de velocidad durante su turno y la puerta se ensancha de 4 a 5 m, así que el hueco dura más pero sigue habiendo que elegirlo. Quien da suelta el extremo y deja caer la comba al suelo si va a alcanzarle: nada se ata a la silla ni se sostiene a la altura de las ruedas.
Cognitiva o de atención
Primero se cruza con la comba parada en el suelo, después con el vaivén contado en voz alta por todo el equipo y solo entonces en silencio. El alumno cruza siempre justo detrás de un compañero que le sirve de modelo.
Errores frecuentes
- Entrar mirando la cuerda: quien baja la vista pierde de vista la salida y frena justo en el centro de la puerta.
- Los que dan aceleran sin darse cuenta cuando la cola se alarga, y entonces el vaivén deja de ser calculable.
- Entrar sin coger antes dos o tres pasos de carrera: quien arranca desde parado en el borde de la puerta llega siempre a destiempo.