Refugio de tres botes
Descripción
Por parejas, uno bota el balón y el otro le persigue sin balón intentando tocarle la espalda con la mano abierta. El que bota tiene un único refugio: flexionar las piernas y encadenar tres botes por debajo de la rodilla, durante los cuales no puede ser tocado; al acabar el tercero sale botando otra vez.
Objetivo
Mantener el bote controlado y con la vista alta mientras se esquiva a un perseguidor cercano, cambiando la altura del bote para proteger el balón.
Cómo se juega5
Dentro de cada pareja uno bota y el otro persigue sin balón; los papeles se cambian cada 45 segundos a la señal del maestro.
El perseguidor toca con la mano abierta en la espalda o en el hombro. No se toca el balón, no se agarra la camiseta y no se empuja.
Quien bota está a salvo mientras encadena tres botes seguidos por debajo de la rodilla, con las dos rodillas flexionadas. Al acabar el tercero sale botando.
Sólo se puede usar el refugio una vez cada diez segundos
No vale quedarse agachado botando indefinidamente.
Cada pareja juega dentro de su mitad de pista. Si dos parejas se acercan a menos de dos metros, el perseguidor de la pareja que llega después abandona la persecución y vuelve a empezar desde tres metros.
Variantes3
El perseguidor también bota su propio balón. El refugio pasa a ser un bote alto seguido de dos bajos, y el toque sigue siendo en la espalda con la mano libre.
Se juega en tríos: A persigue a B mientras C bota en el sitio en su marca. Cuando A toca a B, B sale a perseguir a C y A pasa a botar en la marca. Nadie descansa más de veinte segundos.
Se marcan cuatro cuadrados de cinta pegada al suelo por mitad. Sólo se está a salvo botando dentro de un cuadrado y no puede haber dos alumnos en el mismo, así que hay que decidir hacia cuál se corre antes de que lo ocupen. Se usa cinta y no aros porque ahí se frena y se gira.
Qué se trabaja
Seguridad3
El bote se hace con la vista alta. Antes de agacharse a los tres botes el alumno comprueba que no llega nadie por detrás; si llega, sigue corriendo en lugar de frenar en seco.
Las dos zonas de canasta quedan fuera del juego: se cierran con conos a dos metros de cada poste y nadie puede detenerse ni refugiarse bajo los tableros.
Con 25 alumnos moviéndose a la vez la separación mínima entre parejas es de dos metros, y es una regla, no un consejo: el perseguidor que la invade abandona. El maestro para el juego y redistribuye si más de tres parejas se acumulan en una esquina.
Consejos para el profesor2
Cambia los papeles cada 45 segundos aunque parezca poco: el que persigue corre bastante más que el que bota, y pasados tres minutos seguidos la calidad del bote se desploma y el juego se convierte en carreras.
En lugar de corregir de uno en uno cuando se amontonan en una esquina, manda un cambio de sentido para toda la mitad: se despeja el rincón en cinco segundos y no señalas a nadie.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con resto visual reducido juega en la mitad menos poblada y con un balón de color muy contrastado con el pavimento. Sus refugios se marcan con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo, que se nota bajo la zapatilla y no rueda. Su perseguidor está obligado a avisar en voz alta -voy por tu derecha- un segundo antes de intentar el toque.
Auditiva
La señal de cambio de papel es visual además de sonora: el maestro levanta un cono naranja por encima de la cabeza y las dos parejas más cercanas repiten el gesto para que la orden viaje por la pista sin depender de la voz.
Movilidad reducida
El alumno que se desplaza en silla o con apoyo juega dentro de un cuadrado propio de 6 x 6 m marcado con conos en su mitad. Su perseguidor entra en ese cuadrado, pero antes de cada intento tiene que rodear un cono exterior, lo que le da margen de reacción. El balón se lleva sobre el regazo o botando al lado de la rueda; no se ata nada a la silla, ni al tobillo, ni a la muñeca.
Cognitiva o de atención
Se empieza sin balón: sólo persecución y refugio de tres palmadas en cuclillas. El balón entra cuando la regla del refugio ya sale sola. Durante las primeras vueltas el maestro cuenta en voz alta -uno, dos, tres- mientras el alumno se agacha, y después deja de contar.
Errores frecuentes
- Botar mirando el balón: el alumno choca con otra pareja o pierde el control justo en el momento de agacharse.
- Convertir el refugio en escondite: tres botes lentísimos y no se sale hasta que el perseguidor se aburre. Se corrige con la regla de los diez segundos y avisando en voz alta.
- Perseguir mirando sólo al compañero propio: los choques casi nunca ocurren dentro de la pareja, sino entre parejas distintas que convergen.