Descripción
El suelo se llena de charcos. Con «ha llovido» el espacio se cruza a pies juntos, cayendo siempre dentro de uno; con «ha salido el sol» toca pasear entre ellos sin rozar ninguno. Los charcos no cambian, cambia la orden, y ahí está el juego: hay que soltar la regla anterior y coger la contraria.
Objetivo
Ajustar el salto a pies juntos a distancias distintas y cambiar de conducta cuando cambia la consigna, con los mismos charcos delante.
Cómo se juega6
Colocación
Los charcos ya están repartidos por el suelo cuando entra el grupo. Todos se colocan de pie entre ellos, bien repartidos y sin nadie encima de un charco.
Arranque
El maestro cuenta que hoy el cielo está raro y empieza con «ha salido el sol»: se pasea tranquilamente entre los charcos, sin pisar ninguno.
Qué se puede hacer
Se anda hacia donde se quiera y por donde se quiera, mirando dónde se pisa y buscando el hueco que queda entre charco y charco. El maestro pasea con ellos.
Qué pasa cuando el maestro dice «ha llovido»
Todos cambian a la vez y desde ahí solo se avanza saltando a pies juntos y cayendo dentro de un charco, nunca fuera, hasta que vuelva a salir el sol.
Cómo termina
Después de cuatro o cinco cambios de tiempo, el maestro dice que se seca todo y el grupo pasea despacio recogiendo los charcos, uno cada niño, hasta dejar el suelo limpio.
Reinicio
Se cambian los charcos de sitio entre todos y se vuelve a empezar. Cuando las dos consignas ya salen solas, se añade «hace viento», que manda cruzar el espacio de puntillas sin pisarlos.
Variantes3
Se separan los charcos hasta el límite de un paso largo del niño y se añade la consigna «charco pequeño», que obliga a caer con los dos pies dentro de un aro más pequeño. Ya no vale lanzarse: hay que medir el salto.
Se juega por parejas, uno detrás del otro. El de delante elige el camino de charcos y el de detrás lo repite igual, pisando donde ha pisado. A la mitad se cambian los papeles.
Charcos grandes y muy cerca unos de otros, y solo la consigna de la lluvia. Se pasa de uno a otro con un salto corto o con un paso largo, y se practica la caída con los dos pies sin frustración.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los charcos se reparten a un paso corto unos de otros y ninguno pegado a la pared: el salto que hay que alcanzar estirándose acaba en el borde del aro.
Se cae con los dos pies dentro del aro y sin pisar el canto; el aro que se mueve al pisarlo se recoloca en el momento, no al final del juego.
Con ha llovido todos saltan a la vez y hacia charcos libres: nadie salta a un charco donde ya hay alguien de pie.
Consejos para el profesor2
Pasea con ellos también en la fase de sol: si das las órdenes parado, la parte tranquila se convierte en espera.
Cuando ya lo dominan, cambia la consigna sin avisar y a mitad de salto: ahí se ve quién ha cambiado de regla.
Adaptaciones NEE4
Visual
Sus charcos se marcan con alfombrillas rugosas pegadas al suelo o con cinta en relieve, nunca con cuerda, y antes de empezar recorre el camino andando mientras el maestro le va nombrando cada charco.
Auditiva
Las dos consignas llevan gesto acordado, manos bajando en zigzag para la lluvia y brazos en círculo sobre la cabeza para el sol;
Movilidad reducida
Se le prepara una zona con los charcos más juntos y más grandes;
Cognitiva o de atención
Se empieza con una sola consigna hasta que sale sola, se deja en la pared un dibujo de la nube y otro del sol, y el maestro juega a su lado haciendo lo mismo que él.
Errores frecuentes
- Cambiar de consigna cada pocos segundos: soltar una regla y coger la contraria necesita tiempo para instalarse.
- Repartir los charcos muy separados: no se puede saltar de uno a otro y la orden de lluvia se vuelve imposible.
- Empezar por «ha llovido»: si arrancas saltando, la orden de no pisar llega cuando ya están lanzados.