Descripción
Todos andan repartidos por el espacio con un pañuelo de color en una mano. Cuando el docente dice «¡saludo!», cada uno busca al compañero más cercano, se saludan chocando la mano del pañuelo y dicen su nombre; enseguida siguen andando y buscan a otro distinto.
Objetivo
Encontrarse con compañeros distintos y saludar siempre con el mismo lado del cuerpo, aprendiendo a reconocerlo sin tener que pensarlo.
Cómo se juega6
Colocación
Todos de pie y repartidos por el espacio, cada uno con su pañuelo de color en una mano. La mitad del grupo lo lleva en una mano y la otra mitad en la otra, y el docente comprueba uno por uno que lo llevan bien a la vista.
Arranque
A la señal, todos empiezan a andar por el espacio sin chocar, cada uno por donde quiera, con el pañuelo en alto.
Qué se puede hacer
Se anda por todo el espacio, se cambia de dirección y se pasa cerca de los demás. El pañuelo no se cambia de mano ni se suelta en ningún momento.
Qué pasa cuando el docente dice «¡saludo!»
Cada uno busca al compañero más cercano, se saludan chocando suavemente la mano del pañuelo y cada uno dice su nombre. En cuanto se han saludado, los dos siguen andando y buscan a otro distinto: nadie se queda parado esperando y nadie repite compañero dos veces seguidas.
Cómo termina
La última orden es «saludo de todos»: se anda muy despacio y se va saludando a quien se cruza, hasta que el docente para. Sentados, se pregunta a quién ha saludado cada uno y con qué mano.
Reinicio
Se cambia la forma de saludar —choque de manos, choque de codos o la mano en alto sin tocarse— manteniendo siempre el mismo lado, y se vuelve a andar.
Variantes3
Saludo de tres
A la orden «¡saludo de tres!» hay que juntarse con dos compañeros y saludarse los tres con la misma mano antes de seguir andando. Obliga a mirar más lejos que al de al lado y a ponerse de acuerdo entre tres.
Dos corros que giran
El grupo se reparte en dos corros, uno dentro del otro, que andan en sentidos contrarios; a la orden, cada uno saluda al que tiene justo enfrente. Todos tienen pareja al instante y desaparece la búsqueda, que es la parte difícil.
Todos la misma mano
Todos llevan el pañuelo en la misma mano y el docente levanta la suya cada vez que da la orden. Se quita la mitad de la dificultad, que es acordarse del lado propio, y queda solo el encuentro.
Consejos para el profesor3
Sale mejor si el maestro anda dentro del grupo y saluda también: a los tres años el que va suelto por el espacio imita lo que ve de cerca, no lo que se le explica desde el borde.
Con número impar hay saludos de tres y no pasa nada, pero dilo antes de empezar para que nadie se quede mirando.
En tres años, el nombre se añade cuando el juego ya rueda: la primera vez basta con andar, encontrarse y chocar la mano.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Se coloca en una zona central por la que pasa todo el grupo, de modo que siempre tiene a alguien cerca a quien saludar sin recorrer distancia; si usa silla, el saludo es a la altura de su mano y quien llega se agacha para chocarla.
Visual
El docente avisa del saludo con la voz, quien se acerca dice su nombre antes de tocar y nunca al revés, se le da un pañuelo de tela rugosa que distingue por el tacto y se juega en zona despejada, sin nada suelto por el suelo —ni cuerdas ni pañuelos caídos— y andando, nunca corriendo.
Auditiva
La orden de saludar se da además con un gesto grande y visible del docente, con el brazo en alto, y el nombre se puede dar señalando la pegatina con el nombre escrito o con su signo.
Cognitiva
Se juega con la variante de los dos corros, donde la pareja ya está enfrente, con una sola forma de saludar durante toda la sesión y con el mismo pañuelo para todos.