Descripción
Tríos repartidos por el espacio: dos alumnos se cogen de las manos y forman un apartamento, y el tercero se mete debajo como inquilino. El docente canta una de tres consignas —inquilinos, apartamentos o terremoto— y cada una obliga a mudarse a unos, a otros o a todos.
Objetivo
Escuchar una consigna, saber qué papel se tiene en ese momento y salir a buscar sitio entre gente parada sin chocar con nadie.
Cómo se juega6
Colocación
Tríos repartidos por la zona y separados entre sí. Dos se ponen frente a frente y se cogen de las manos con los brazos arriba: son el apartamento. El tercero se mete debajo: es el inquilino. Si sobran uno o dos alumnos, son pregoneros y se colocan con el docente.
Arranque
El docente canta una de las tres consignas y todos se quedan quietos un segundo antes de salir, el tiempo justo de saber a quién le toca moverse.
Qué se puede hacer
Con «inquilinos», solo se mueven los inquilinos, que salen a meterse en otro apartamento libre. Con «apartamentos», los inquilinos se quedan quietos donde están y son las parejas las que se sueltan y van a montarse sobre otro inquilino. Se va andando deprisa y siempre por fuera de los demás tríos.
Qué pasa cuando se canta «terremoto»
Se deshace todo. Los tríos se rompen y hay que formar tríos nuevos con gente distinta, dos de apartamento y uno de inquilino, y nadie repite papel dos veces seguidas.
Cómo termina
Se para cuando todos hayan pasado varias veces por los dos papeles; seis u ocho consignas dan de sobra. Quien se quede sin sitio no sale del juego: pasa a pregonero, canta la consigna siguiente y vuelve a entrar en la siguiente.
Reinicio
El docente deja de cantar y son los alumnos quienes lo hacen, uno cada vez y por turnos, sin repetir dos veces la misma consigna seguida; el docente comprueba que todos los tríos están montados y da paso con la mano antes de cada consigna.
Variantes3
se cantan dos consignas seguidas —«inquilinos y luego terremoto»— y hay que hacerlas en ese orden sin que el docente vuelva a hablar. Se sigue andando deprisa, sin correr: lo que sube es lo que hay que recordar, no la velocidad.
en grupos de cuatro, dos hacen de paredes, uno de techo apoyando las manos en los hombros de las paredes y el cuarto es el inquilino. Hay cuatro papeles que rotar y las mudanzas son más lentas y más ordenadas.
se juega solo con «inquilinos» y «terremoto» y se deja fuera la consigna de «apartamentos», que es la que confunde. Cuando la primera salga sola, se mete la tercera.
Qué se trabaja
Seguridad
Delimitar la zona, retirar obstáculos y detener la actividad ante cualquier situación insegura.
Consejos para el profesor2
Cambia quién hace de apartamento cada tres consignas o los mismos pasan la sesión de pie sujetando brazos.
Espera a que todos estén dentro antes de cantar la siguiente; encadenando, hay tríos que nunca llegan a formarse.
Adaptaciones NEE4
Visual
Al montar cada trío se dice en voz alta el papel de cada uno, sus dos compañeros dan una palmada al empezar la ronda para que sepa dónde está su apartamento, y durante las mudanzas va de la mano de un compañero;
Auditiva
Cada consigna lleva su gesto acordado y bien visible —un brazo, dos brazos, los dos brazos moviéndose—, el docente se coloca donde le vea y los compañeros de su trío repiten el gesto antes de salir.
Movilidad reducida
Los apartamentos se montan a su altura —las paredes se cogen de las manos por delante, a la altura de sus hombros, sin arco por encima— y se juega así en toda la clase; Si se desplaza despacio, su trío aprovecha la consigna de «apartamentos», en la que el inquilino se queda quieto y son los demás los que van hacia él, que es justo lo que pide esa consigna.
Cognitiva o de atención
Se juega con dos consignas, lleva un peto de color que recuerda el papel que tiene en esa ronda y las primeras veces el docente avisa de qué va a cantar antes de cantarlo.
Errores frecuentes
- Cantar «terremoto» cada dos consignas: se pierde la sorpresa y dejan de escuchar cuál has dicho.
- Amontonar los tríos en media pista, y al mudarse chocan de frente bajo los brazos de otro apartamento.
- No colocar a los alumnos que sobran como pregoneros: se quedan mirando los ocho minutos.