Descripción
Calentamiento de esquema corporal en movimiento. Todo el grupo se desplaza por el espacio y el docente va nombrando partes del cuerpo que hay que tocarse sin dejar de andar; cada poco cambia la forma de desplazarse: andando, corriendo suave, de espaldas, en cuclillas, de puntillas. No hay turnos ni esperas: los veinticinco se mueven los ocho minutos.
Objetivo
Localizar las partes del propio cuerpo sin mirarlas mientras se cambia de forma de desplazarse.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos partes a la vez: se nombran dos partes y hay que tocarlas al mismo tiempo, una con cada mano, sin dejar de moverse: rodilla derecha y oreja izquierda, tobillo y hombro contrario. Aparece el cruce de la línea media, que es donde se atascan, y hay que seguir andando mientras se resuelve. Otra organización — En dos círculos: se deshace la dispersión y el grupo forma dos círculos concéntricos que andan en sentidos contrarios. Se nombra la parte igual, pero ahora cada uno ve pasar al del otro círculo por delante y tiene que mantener su sentido de marcha. Nadie se para, y de paso se trabaja el sentido del desplazamiento. Más fácil — Solo andando y con muestra: se hace todo el juego andando, sin más cambios de desplazamiento, y el docente se toca la parte a la vez que la nombra. Con cinco o seis partes muy conocidas, repetidas y en desorden, hasta que se localicen sin dudar.
Consejos para el Profesor
Veinticinco alumnos y veinticinco moviéndose: no hay turnos, no hay esperas y no hay fila, y por eso este calentamiento aguanta cualquier tamaño de clase. En ocho minutos da para nombrar 25 o 30 partes si no te paras a corregir de uno en uno; corrige en marcha y en voz alta para todos. Nombra la parte primero y cambia el desplazamiento después, nunca las dos cosas en la misma frase, porque entonces la mitad hace una y la mitad la otra. Y guarda la carrera suave para el final: si empiezas corriendo, a los tres minutos los tienes parados con las manos en las rodillas y el calentamiento no ha calentado nada.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el juego conserva sus dos mitades, desplazarse y localizar la parte. Elige él cómo se desplaza en cada tramo —empujando la silla, andando con apoyo, más despacio— y el docente nombra, junto a las de todos, partes que estén a su alcance; si alguna no puede tocársela, la señala y vale igual. Nadie le empuja la silla sin habérselo pedido. Visual: se desplaza junto a un compañero de referencia con contacto de codo, y el docente añade a cada parte una pista que la identifica sin verla ("la rodilla, la que se dobla"; "la nuca, detrás del pelo"). Los cambios de desplazamiento se avisan en voz alta antes de hacerlos, y en su tramo no se corre de espaldas. Si hay que marcarle un pasillo en el suelo, con cinta de carrocero, tiza en relieve o huellas de goma pegadas; nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla justo en un juego donde se anda mirándose el cuerpo. Auditiva: el docente se coloca donde se le vea desde todo el espacio, dice la parte y se la toca él, de modo que la muestra sea la consigna; los cambios de desplazamiento se pactan al empezar con cuatro gestos acordados y se hacen con el brazo, no con la voz. Cognitiva: se empieza con cinco partes muy conocidas, se dice y se muestra, y se añade una nueva solo cuando las anteriores salgan solas; la derecha y la izquierda se dejan para el final o se dejan fuera.