ENTRÉNALO
Ilustración de una clase de Educación Física con niños de 10-11 años: se camina un triángulo siguiendo tres rumbos de brújula, contando los pasos de cada lado, y al terminar se comprueba lo lejos que se ha…

Triángulo de rumbos

11-12 años
15 minutos
Patio
8-30 participantes

Descripción

Cada pareja tiene su propio punto de salida marcado con un cono, separado al menos ocho metros del de las demás, y todas hacen el mismo triángulo desde puntos distintos. Se camina siguiendo tres rumbos separados ciento veinte grados —por ejemplo 0, 120 y 240— con el mismo número de pasos en cada lado, contándolos. Al terminar se comprueba lo lejos que se ha quedado del punto de partida.

Objetivo

Seguir tres rumbos consecutivos manteniendo la dirección, y comprobar la precisión propia usando el cierre del triángulo.

Cómo se juega7

  1. Colocación

    Cada pareja tiene su propio punto de salida, marcado con un cono o un pañuelo, separados entre sí al menos ocho metros. Con 25, doce parejas y un trío. Todas hacen el mismo triángulo pero desde puntos distintos, así que no se siguen unas a otras.

  2. Los tres rumbos

    Un triángulo equilátero se cierra con tres rumbos separados 120 grados. Por ejemplo 0, 120 y 240. Y el mismo número de pasos en cada lado: veinte pasos, por ejemplo. Eso va escrito en la tarjeta, y conviene no explicar por qué son 120 grados hasta el final.

  3. Antes de andar, el paso contado

    Cada uno cuenta cuántos pasos da en diez metros, andando normal, dos veces. Ese número es suyo y lo apunta. Sin esto, «veinte pasos» significa distancias distintas para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que no tiene que ver con la brújula.

  4. Primer lado

    Se coge el primer rumbo con la brújula, se busca una referencia lejana en esa dirección —un árbol, una farola, una esquina— y se camina hacia ella contando los pasos. Buscar una referencia y andar hacia ella es lo que impide ir mirando la aguja y torciéndose; es el gesto técnico que hay que enseñar aquí.

  5. Segundo y tercer lado

    Lo mismo. Rumbo, referencia lejana, pasos contados. En cada vértice se para, se coge el rumbo nuevo y se busca una referencia nueva.

  6. La comprobación, que es todo el juego

    Al terminar el tercer lado, la pareja mira dónde está su marca de salida. Se mide con la cinta la distancia a la que se ha quedado. Un metro es excelente; cinco metros está bien; quince significa que algo ha fallado, y entonces la pregunta buena es cuál de los tres lados.

  7. El cierre, que se hace en corro y con los datos de todos

    Se pregunta qué haría que el triángulo no cierre. Salen tres respuestas y las tres son ciertas: los pasos no eran iguales, el rumbo estaba mal cogido, o se torció el camino por ir mirando la aguja en lugar de una referencia. Ahí es donde este juego enseña de verdad.

Variantes3

Más fácil

un recorrido de ida y vuelta en lugar de un triángulo: un rumbo, veinte pasos, el rumbo contrario, veinte pasos. Se comprueba igual y es mucho más fácil de entender por qué debería cerrar.

Más difícil

se dan los rumbos pero no los pasos, y las distancias hay que sacarlas de un croquis a escala. O se hace un cuadrilátero de cuatro rumbos, donde el error se acumula más.

Otra organización

un solo triángulo grande para toda la clase, con las parejas saliendo escalonadas desde el mismo punto cada minuto. Se ve mucho mejor el resultado de todos juntos al final, pero hay que vigilar que no se sigan unas a otras.

Qué se trabaja

Orientación con mapa y brújula

Seguridad

Delimitar la zona, retirar obstáculos y detener la actividad ante cualquier situación insegura.

Consejos para el profesor5

  1. Dos cosas hacen que este juego funcione.

  2. La primera es contar el paso propio antes de empezar: sin eso, veinte pasos son distancias distintas para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que nada tiene que ver con la brújula, lo que confunde el aprendizaje.

  3. La segunda es enseñar a coger una referencia lejana y andar hacia ella en lugar de ir mirando la aguja: es el gesto técnico de la orientación con brújula y es lo que hace que la trayectoria salga recta.

  4. El cierre del triángulo es una comprobación preciosa porque es objetiva y la mide el propio niño con la cinta.

  5. Y conviene no explicar de entrada por qué son 120 grados: si se deja para el final, la pregunta la hacen ellos.

Adaptaciones NEE4

Visual

se trabaja en pareja con contacto de codo acordado; el compañero lee el rumbo y confirma cuando la persona está girada en la dirección correcta, y la referencia lejana se sustituye por una dirección sostenida con ayuda del compañero, que avisa de las desviaciones. La marca de salida se hace con un objeto que se pueda encontrar al tacto.

Auditiva

la actividad es de instrumento; conviene que la explicación del paso contado y de la referencia lejana se hagan de frente y haciéndolas, y que la señal de salida sea un gesto.

Movilidad reducida

el triángulo se hace con lados de diez metros sobre terreno llano y despejado, y la unidad de medida deja de ser el paso y pasa a ser lo que se recorra en un tiempo fijo o en un número de empujes, medido antes en el mismo tramo de diez metros que usan los demás. El contenido —seguir tres rumbos y comprobar el cierre— no cambia en nada.

Cognitiva o de atención

se hace la versión de ida y vuelta con dos rumbos en lugar del triángulo, que es mucho más fácil de entender; se le da un rumbo cada vez y se cuentan los pasos en alto entre los dos.

Errores frecuentes

  • Saltarse el conteo del paso propio. El triángulo no cierra por un motivo ajeno a la brújula y el niño concluye que la brújula no sirve.
  • Dejar que caminen mirando la aguja. La trayectoria se tuerce sola y además se tropiezan.
  • Dar a todas las parejas el mismo punto de salida. Se siguen unas a otras y ninguna coge un rumbo.
  • Corregir el rumbo a mitad del recorrido. La comprobación es el cierre del triángulo: si se corrige antes, no hay nada que medir.

Observaciones

Montaje (10 minutos, para 25 alumnos): 1. Hace falta un espacio abierto y despejado de unos 50 x 50 metros: sin desnivel, sin farolas en medio, sin obras y sin paso de vehículos. Los obstáculos en medio de un rumbo estropean la actividad entera. 2. Se marcan trece puntos de salida repartidos por el espacio, separados AL MENOS 8 metros entre sí, cada uno con un cono o un pañuelo. Que cada pareja tenga su propia salida es lo que impide que se sigan unas a otras. 3. Se preparan trece tarjetas iguales con los tres rumbos del triángulo (por ejemplo 0, 120 y 240 grados) y el número de pasos de cada lado (por ejemplo 20). Iguales para todos: lo que cambia es de dónde sale cada uno. 4. Se marca aparte un tramo de 10 metros con dos conos, donde cada niño cuenta sus propios pasos antes de empezar. Sin ese tramo, «veinte pasos» significa una distancia distinta para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que nada tiene que ver con la brújula. 5. Una brújula por pareja, colgada del cuello con cordel. 6. Una cinta métrica para medir al final a cuánto se ha quedado cada pareja de su marca. Sin la cinta no hay comprobación, que es la mejor parte.

Para imprimir y llevar a clase

Triángulo de rumbos, material para imprimir 1

Otros juegos que encajan en la misma sesión

Las esquinas

Grupos de cinco alrededor de un cuadrado de cuatro conos, con una flecha de tiza en el centro que marca el sentido horario. Cada número cantado manda a un cono concreto del cuadrado —el siguiente, el anterior, el de enfrente o el de partida—, así que la consigna no depende de hacia dónde mire cada alumno.

6-13 años · 5 min

Rescate al Bote

El buscador tiene dos trabajos a la vez y no puede hacer los dos: alejarse a rastrear y, al mismo tiempo, guardar el bote que cualquiera puede venir a golpear desde su escondite. Cada nombre cantado le acerca al final y cada paso que da lo aleja del único sitio que le protege, y de esa tensión vive la partida.

6-17 años · 10 min

Escondite Clásico

Uno la queda: se tapa los ojos junto a la base y cuenta en voz alta hasta el número pactado mientras el resto se esconde sin salir de la zona marcada. Después sale a buscarlos, y cada escondido que descubre vuelve a la base y queda fuera de la ronda. El último en ser encontrado gana y pasa a quedarla en la ronda siguiente.

6-18 años · 15 min

El Guardián del Balón

El grupo se sienta en círculo con un vigilante vendado en el centro, custodiando un balón. El profesor designa en secreto al ladrón, que se cuela hacia el balón procurando no hacer ni un ruido, mientras el vigilante solo puede defenderlo apuntando con el brazo hacia donde cree haber oído algo.

6-15 años · 15 min

Exploración Espacial en el Gimnasio

La clase anda suelta por el gimnasio. El maestro da una indicación que dice siempre dónde y respecto a qué, como «detrás del banco» o «alto y lejos de la puerta», y todos van a colocarse y se quedan quietos contando hasta cinco. Quien se coloca mal dice dónde está y se recoloca. Las últimas indicaciones juntan dos cosas.

8-11 años · 5 min

El gato y el ratón

Es como jugar al hockey, pero con un cono en la mano en lugar de palo. Por el suelo hay pelotas pequeñas, que son los ratones, y uno o varios aros, que son las casas. Cada alumno caza ratones empujándolos con su cono hasta una casa. Gana quien lleve más ratones a casa en el tiempo que marque el profesor.

4-13 años · 10 min

Derríbalo

Cinco calles de tiro, una por grupo, con cinco conos al fondo y una línea de tiro marcada. Cada alumno lanza su pelota de espuma contra el cono que tiene enfrente. Se lanza y se recoge por tandas, al silbato, y la distancia de tiro sube o baja según acierte o falle cada uno.

8-15 años · 15 min

Leo y monto el recorrido

Cada equipo recibe un croquis en un folio con la salida marcada con una flecha, tres objetos dibujados con su símbolo —círculo para el aro, triángulo para el cono, línea para la cuerda— y flechas de sentido, sin una sola palabra escrita. Con el material amontonado en su esquina, monta el recorrido que aparece en el papel. Después otro equipo lo recorre sin que nadie le explique nada.

7-12 años · 12 min

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Colócalo en su parte de la sesión, añade calentamiento y vuelta a la calma, y guárdala para reutilizarla.

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