Descripción
Cada pareja tiene su propio punto de salida marcado con un cono, separado al menos ocho metros del de las demás, y todas hacen el mismo triángulo desde puntos distintos. Se camina siguiendo tres rumbos separados ciento veinte grados —por ejemplo 0, 120 y 240— con el mismo número de pasos en cada lado, contándolos. Al terminar se comprueba lo lejos que se ha quedado del punto de partida.
Objetivo
Seguir tres rumbos consecutivos manteniendo la dirección, y comprobar la precisión propia usando el cierre del triángulo.
Cómo se juega7
Colocación
Cada pareja tiene su propio punto de salida, marcado con un cono o un pañuelo, separados entre sí al menos ocho metros. Con 25, doce parejas y un trío. Todas hacen el mismo triángulo pero desde puntos distintos, así que no se siguen unas a otras.
Los tres rumbos
Un triángulo equilátero se cierra con tres rumbos separados 120 grados. Por ejemplo 0, 120 y 240. Y el mismo número de pasos en cada lado: veinte pasos, por ejemplo. Eso va escrito en la tarjeta, y conviene no explicar por qué son 120 grados hasta el final.
Antes de andar, el paso contado
Cada uno cuenta cuántos pasos da en diez metros, andando normal, dos veces. Ese número es suyo y lo apunta. Sin esto, «veinte pasos» significa distancias distintas para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que no tiene que ver con la brújula.
Primer lado
Se coge el primer rumbo con la brújula, se busca una referencia lejana en esa dirección —un árbol, una farola, una esquina— y se camina hacia ella contando los pasos. Buscar una referencia y andar hacia ella es lo que impide ir mirando la aguja y torciéndose; es el gesto técnico que hay que enseñar aquí.
Segundo y tercer lado
Lo mismo. Rumbo, referencia lejana, pasos contados. En cada vértice se para, se coge el rumbo nuevo y se busca una referencia nueva.
La comprobación, que es todo el juego
Al terminar el tercer lado, la pareja mira dónde está su marca de salida. Se mide con la cinta la distancia a la que se ha quedado. Un metro es excelente; cinco metros está bien; quince significa que algo ha fallado, y entonces la pregunta buena es cuál de los tres lados.
El cierre, que se hace en corro y con los datos de todos
Se pregunta qué haría que el triángulo no cierre. Salen tres respuestas y las tres son ciertas: los pasos no eran iguales, el rumbo estaba mal cogido, o se torció el camino por ir mirando la aguja en lugar de una referencia. Ahí es donde este juego enseña de verdad.
Variantes3
un recorrido de ida y vuelta en lugar de un triángulo: un rumbo, veinte pasos, el rumbo contrario, veinte pasos. Se comprueba igual y es mucho más fácil de entender por qué debería cerrar.
se dan los rumbos pero no los pasos, y las distancias hay que sacarlas de un croquis a escala. O se hace un cuadrilátero de cuatro rumbos, donde el error se acumula más.
un solo triángulo grande para toda la clase, con las parejas saliendo escalonadas desde el mismo punto cada minuto. Se ve mucho mejor el resultado de todos juntos al final, pero hay que vigilar que no se sigan unas a otras.
Qué se trabaja
Seguridad
Delimitar la zona, retirar obstáculos y detener la actividad ante cualquier situación insegura.
Consejos para el profesor5
Dos cosas hacen que este juego funcione.
La primera es contar el paso propio antes de empezar: sin eso, veinte pasos son distancias distintas para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que nada tiene que ver con la brújula, lo que confunde el aprendizaje.
La segunda es enseñar a coger una referencia lejana y andar hacia ella en lugar de ir mirando la aguja: es el gesto técnico de la orientación con brújula y es lo que hace que la trayectoria salga recta.
El cierre del triángulo es una comprobación preciosa porque es objetiva y la mide el propio niño con la cinta.
Y conviene no explicar de entrada por qué son 120 grados: si se deja para el final, la pregunta la hacen ellos.
Adaptaciones NEE4
Visual
se trabaja en pareja con contacto de codo acordado; el compañero lee el rumbo y confirma cuando la persona está girada en la dirección correcta, y la referencia lejana se sustituye por una dirección sostenida con ayuda del compañero, que avisa de las desviaciones. La marca de salida se hace con un objeto que se pueda encontrar al tacto.
Auditiva
la actividad es de instrumento; conviene que la explicación del paso contado y de la referencia lejana se hagan de frente y haciéndolas, y que la señal de salida sea un gesto.
Movilidad reducida
el triángulo se hace con lados de diez metros sobre terreno llano y despejado, y la unidad de medida deja de ser el paso y pasa a ser lo que se recorra en un tiempo fijo o en un número de empujes, medido antes en el mismo tramo de diez metros que usan los demás. El contenido —seguir tres rumbos y comprobar el cierre— no cambia en nada.
Cognitiva o de atención
se hace la versión de ida y vuelta con dos rumbos en lugar del triángulo, que es mucho más fácil de entender; se le da un rumbo cada vez y se cuentan los pasos en alto entre los dos.
Errores frecuentes
- Saltarse el conteo del paso propio. El triángulo no cierra por un motivo ajeno a la brújula y el niño concluye que la brújula no sirve.
- Dejar que caminen mirando la aguja. La trayectoria se tuerce sola y además se tropiezan.
- Dar a todas las parejas el mismo punto de salida. Se siguen unas a otras y ninguna coge un rumbo.
- Corregir el rumbo a mitad del recorrido. La comprobación es el cierre del triángulo: si se corrige antes, no hay nada que medir.
Observaciones
Montaje (10 minutos, para 25 alumnos): 1. Hace falta un espacio abierto y despejado de unos 50 x 50 metros: sin desnivel, sin farolas en medio, sin obras y sin paso de vehículos. Los obstáculos en medio de un rumbo estropean la actividad entera. 2. Se marcan trece puntos de salida repartidos por el espacio, separados AL MENOS 8 metros entre sí, cada uno con un cono o un pañuelo. Que cada pareja tenga su propia salida es lo que impide que se sigan unas a otras. 3. Se preparan trece tarjetas iguales con los tres rumbos del triángulo (por ejemplo 0, 120 y 240 grados) y el número de pasos de cada lado (por ejemplo 20). Iguales para todos: lo que cambia es de dónde sale cada uno. 4. Se marca aparte un tramo de 10 metros con dos conos, donde cada niño cuenta sus propios pasos antes de empezar. Sin ese tramo, «veinte pasos» significa una distancia distinta para cada uno y el triángulo no cierra por un motivo que nada tiene que ver con la brújula. 5. Una brújula por pareja, colgada del cuello con cordel. 6. Una cinta métrica para medir al final a cuánto se ha quedado cada pareja de su marca. Sin la cinta no hay comprobación, que es la mejor parte.
