Vamos de acampada
Descripción
Cada alumno dobla un folio y lo deja de pie en el suelo como una tienda de campaña. Mientras suena la música, todos se mueven entre las tiendas; cuando para, el docente canta una orden —salta la tuya, salta la de otro y luego la tuya, toca cuatro tiendas distintas y vuelve— y hay que cumplirla y volver a moverse. El folio no se pisa nunca: la orden de volver es plantarse con un pie a cada lado.
Objetivo
Reaccionar a una orden que cambia cada vez y elegir sobre la marcha el camino más corto para cumplirla.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Campamento en movimiento: cada vez que se cumple una orden, cada uno mueve su tienda dos pasos a otro sitio. El campamento cambia continuamente y nadie puede ir en piloto automático a su hueco de siempre. Otra organización — Por tribus: grupos de cinco con sus cinco tiendas juntas formando un corro. Las órdenes se dan al grupo —«que vuestras cinco tiendas queden saltadas por alguien»— y el grupo se reparte el trabajo antes de salir corriendo. Más fácil — Solo mi tienda: todas las órdenes son sobre la tienda propia (saltarla, rodearla, quedarse con un pie a cada lado) y la música para siempre en el mismo momento de la canción, así que se puede anticipar.
Consejos para el Profesor
Con 25 alumnos hay 25 tiendas y todos se mueven a la vez, así que no hay turnos que contar: una orden con su ejecución y el regreso son unos veinte o veinticinco segundos, y en diez minutos caben ocho o diez órdenes con la música en medio. No esperes a que acaben todos para volver a poner la música: en cuanto la mayoría ha cumplido, arranca otra vez y el resto se incorpora. Dobla tú el primer folio delante de la clase, porque si no acabas con veinticinco aviones de papel. Y ten claro el orden de las órdenes antes de empezar: si te las inventas sobre la marcha, acabas cantando una que no se entiende y el grupo se para.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: su tienda se coloca en la zona más despejada y las órdenes de salto se cambian por rodearla o pasar la mano por encima; el número de tiendas que hay que tocar es el mismo que el de los demás, y en la variante por tribus el grupo se reparte los desplazamientos largos como parte de la estrategia. Visual: su tienda se distingue al tacto —con una esquina rasgada— y está siempre en el mismo sitio, junto a una referencia fija de la pared; un compañero repite en voz alta la orden nada más cantarse. En el suelo no se coloca ninguna cuerda ni cinta que cruce el camino: las referencias son la pared y las propias tiendas. Auditiva: la música se acompaña de un pañuelo levantado por el docente —mientras está arriba hay movimiento, cuando baja se para— y la orden se enseña además con una tarjeta grande dibujada. Cognitiva: se juega la variante fácil con una sola orden repetida varias veces, y las cuatro órdenes se dibujan en cuatro tarjetas que el docente levanta a la vez que las canta.