Descripción
Juego individual de contraste postural. A una señal se anda con el cuerpo bien colocado —espalda larga, hombros sueltos, mirada al frente— y a la señal siguiente se anda dejándose caer, arrastrando los pies. Al alternar las dos formas, el alumno nota en su propio cuerpo la diferencia en lugar de que se la expliquen.
Objetivo
Notar por dentro la diferencia entre andar colocado y andar dejado, y saber recuperar la postura sin que nadie lo recuerde.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con saquito en la cabeza: Se anda con un saquito de arena sobre la cabeza. Solo aguanta si el cuello está erguido y la mirada al frente, y se cae en cuanto se encorva: la corrección la da el saquito y no el docente. Otra organización — Observador por parejas: Uno anda y el otro le sigue dos pasos por detrás; cuando le ve caerse la postura le avisa con un gesto acordado, sin hablar. A los dos minutos se cambian. Se aprende más mirando a un compañero que a uno mismo. Más fácil — Solo espalda y mirada: En lugar de vigilar todo el cuerpo se atiende a dos cosas: espalda larga y mirada al frente. El docente las va nombrando en voz alta durante el paseo.
Consejos para el Profesor
El juego funciona por el contraste, no por la corrección: cuanto menos hables durante la fase colocada, mejor. Da la fase dejada muy corta —diez o quince segundos— porque es la que les divierte y se les va la mano. Y usa referencias que se noten en el cuerpo, no órdenes: «crece desde la coronilla», «hombros sueltos», «mira a la pared del fondo»; el clásico «ponte recto» produce una tabla rígida que no sirve de nada. Es un buen calentamiento para empezar cualquier sesión y engancha bien con estiramientos.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el contraste se trabaja en el tronco, que es donde está el contenido; en silla se alterna entre sentarse alineado —pelvis atrás, espalda apoyada, mirada al frente— y dejarse caer un momento, y se avanza con el resto del grupo. Visual: se recorre el espacio antes de empezar, se anda por el perímetro o del brazo de un compañero, y la postura se corrige por el tacto, con la mano del docente en el hombro y en la coronilla, avisando siempre antes de tocar. Auditiva: la señal de cambio se dobla con un gesto amplio del brazo del docente colocado en el centro, o encendiendo y apagando la luz. Cognitiva: se juega solo con dos consignas contrarias y muy visibles, se hace primero con el docente de modelo delante, y se nombra cada postura siempre con las mismas dos palabras.