Descripción
Juego respiratorio con cuento. Paseamos por un prado donde flotan bichitos invisibles y hay que llevar la boca cerrada para que no entren: el aire entra y sale por la nariz. Al que se le cuela uno, se para y lo echa soplando fuerte por la nariz. Se acaba sentados en corro con tres respiraciones lentas, y el grupo descubre que respirar también se hace de una manera o de otra.
Objetivo
Descubrir la respiración nasal y aprender a soltar el aire despacio por la nariz mientras el cuerpo se mueve.
Cómo se juega6
Colocación
El grupo en corro grande, de pie y separados un brazo, con el docente dentro del corro. Se enseña primero lo único que hay que saber: boca cerrada, el aire entra y sale por la nariz. Se hace despacio dos o tres veces mirándose unos a otros.
Arranque
El docente cuenta que salimos a pasear a un prado lleno de bichitos que flotan en el aire y que solo entran por la boca. El corro se abre y todos caminan por el espacio con la boca cerrada, con el docente andando entre ellos.
Qué se puede hacer
Se anda por todo el espacio como cada uno quiera, deprisa o despacio, mientras el aire entra y sale por la nariz. Se puede parar a oler una flor, que es coger aire por la nariz más hondo y seguir.
Qué pasa cuando a alguien se le cuela un bicho
Se para donde esté, coge aire por la nariz y lo suelta de golpe también por la nariz, con la boca cerrada, para echarlo fuera. Nadie señala a nadie: el que nota que ha respirado por la boca lo hace por su cuenta y sigue paseando.
Cómo termina
El docente llama al corro, todos se sientan y hacen juntos tres respiraciones lentas, cogiendo el aire por la nariz y soltándolo largo, también por la nariz. Se acaba en silencio y sentados.
Reinicio
Se repite el paseo cambiando el ritmo, primero muy despacio y después rápido, y al parar cada uno se pone la mano en la barriga para notar que después de correr se respira de otra manera.
Variantes3
El bicho terco
El bicho no sale a la primera. Al soltar el aire se apoya un dedo por fuera, sobre el ala de la nariz, y el aire sale solo por el otro lado; después se cambia de lado. El dedo se apoya por fuera y nunca se mete dentro.
El prado
Se juega sin corro. Todos caminan dispersos desde el principio mientras el docente cuenta el cuento andando entre ellos, y solo se paran al oír la palabra bicho. Sale un juego más movido y sin la espera del corro inicial.
El pañuelo que se mueve
Cada niño sostiene un pañuelo colgando delante de la nariz, sin llegar a tocarla. Al soltar el aire por la nariz el pañuelo se mueve, y el que respira por la boca lo ve él solo sin que nadie se lo diga.
Consejos para el profesor5
El cuento es lo que sostiene el juego: si se cuenta de pie y desde fuera, el grupo se queda mirando y no respira.
El docente pasea con ellos y respira fuerte por la nariz para que se le oiga.
Funciona muy bien a la vuelta del patio o después de un juego movido, porque el grupo llega con la boca abierta y el contraste se nota.
No hace falta que salga perfecto el primer día: a los tres años basta con que descubran que se puede cerrar la boca y seguir respirando.
Conviene tener pañuelos de papel a mano, porque en cuanto empiezan a soplar por la nariz alguno necesita sonarse.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El juego es respiratorio y se hace exactamente igual sentado o desde la silla; el paseo del paso 3 se acorta y se recorre a su velocidad, con el grupo dando la vuelta por su zona, de modo que el contenido, respirar por la nariz mientras el cuerpo se mueve, es el mismo para todos.
Visual
El docente cuenta el cuento desde cerca y sigue hablando mientras camina, con lo que su voz dice dónde está el prado; el paseo se hace de la mano de un compañero o siguiendo el sonido de la pandereta, y el suelo se deja despejado, sin nada tendido que pueda pisar.
Auditiva
Se pacta antes de empezar un gesto grande y visible, mano abierta para coger aire y mano cerrada para soltarlo, y el docente se coloca siempre donde el alumno le vea la cara; el cuento se apoya en un dibujo del prado enseñado al principio.
Cognitiva
Una sola consigna, boca cerrada y aire por la nariz, dicha y demostrada; se empieza sentados y sin cuento, copiando al docente, y el paseo se añade cuando la boca ya se cierra sola.