Burbujas
Descripción
Cada niño, sentado y con su vaso con agua hasta la mitad y su pajita, sopla para hacer burbujas. El maestro va cambiando la consigna: mar en calma es un soplo flojito y largo, tormenta es un soplo fuerte y corto. Se coge el aire por la nariz y se suelta por la boca. Todos soplan a la vez, nadie espera turno.
Objetivo
Notar y graduar el soplo, cogiendo el aire por la nariz y soltándolo despacio o de golpe según lo que se pida.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Tres mares: se añade una tercera consigna, olas, que es un soplo medio y sostenido, ni el más flojo ni el más fuerte. Obliga a graduar y no solo a elegir entre soplar poco o mucho. Se añade cuando las dos primeras salen sin pensar. Otra organización — Por parejas: de dos en dos y frente a frente, cada uno con su vaso, soplando a la vez e intentando que las dos burbujas salgan igual de pequeñas. Hay que mirar al otro y ajustarse a él, no ir por libre. Más fácil — Un dedo de agua: se pone solo un dedo de agua en el vaso. La burbuja sale con un soplo mínimo, no salpica y el niño ve el efecto de su aire desde el primer intento.
Consejos para el Profesor
El vaso no se reparte hasta que el soplo en seco ha salido bien en todo el grupo: ese minuto de más ahorra el susto del primer sorbo. Con los de 3 años siéntate a su lado, porque son los que más tardan en distinguir soplar de sorber. Cinco o seis minutos es el tope: soplar cansa más de lo que parece y, pasado ese rato, empiezan a jugar a salpicar. Y llena tú los vasos con el cubo, uno a uno, hasta la mitad; si lo hacen ellos, acaban llenos hasta el borde.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el vaso se coloca sobre una mesa a su altura o se lo sostiene un adulto justo delante de la boca, sin que tenga que inclinarse; sopla lo mismo que los demás y propone consignas como cualquiera. Visual: antes de empezar se le lleva la mano al borde del vaso y a la pajita para que sepa dónde está todo, y se deja el vaso siempre en el mismo sitio; el juego es de oído y de soplo, así que participa entero sin cambiarle nada. Auditiva: las dos consignas llevan gesto, la mano plana ondulando despacio para calma y la mano cerrada que se abre de golpe para tormenta, y el maestro se coloca enfrente de él al darlas. Cognitiva: se juega solo con calma durante toda la sesión, sin cambios, y se le deja soplar a su aire cuando lo necesite; aquí no hay que acertar nada, así que no se le pide más.