Cuatro minutos que hay que repartir
Descripción
Cada grupo recibe seis tarjetas de estiramientos y una tira de papel con una casilla para cada uno. Empieza asignando veinte segundos a cada estiramiento y reparte los ciento veinte segundos restantes en bloques de diez, explicando qué actividades de la sesión justifican dedicar más tiempo a cada uno. Comprueba que la suma sea de cuatro minutos y realiza los seis estiramientos con los tiempos escritos. Todos participan; quien controla el reloj también estira y se cambia de encargado en cada ejercicio. Al terminar, el grupo escribe qué reparto modificaría para la próxima vez.
Objetivo
Repartir un tiempo limitado entre varios estiramientos según la carga real de la sesión, y comprobar ejecutando la propia decisión si el reparto era acertado.
Cómo se juega6
Pide a cada grupo que distribuya doscientos cuarenta segundos entre los seis estiramientos, con un mínimo de veinte segundos por ejercicio y aumentos en bloques de diez. Antes de empezar, el grupo suma los tiempos escritos para comprobar el total.
Cada bloque de tiempo añadido debe justificarse con alguna actividad realizada durante la sesión, no solo con preferencias personales.
El grupo realiza la rutina con los tiempos que ha escrito. Las modificaciones del reparto se anotan al terminar, en la línea situada debajo de las casillas.
Recuerda que los estiramientos se realizan hasta notar tensión, respirando con normalidad y sin rebotes. Asignar más segundos no significa forzar más la postura. Si aparece dolor, se afloja sin esperar a que termine el tiempo.
En cada estiramiento, una persona controla el reloj y avisa del cambio mientras participa en el ejercicio. Esta tarea pasa a otra persona en el siguiente estiramiento.
Guarda las tiras para que cada grupo parta de su reparto en la sesión siguiente, en lugar de empezar de cero.
Variantes3
El total baja a ciento ochenta segundos con el mismo mínimo de veinte, así que solo quedan sesenta libres. El reparto se vuelve mucho más exigente y el grupo tiene que jerarquizar de verdad en lugar de dar un poco a cada uno.
Las seis cartas no vienen dadas: hay doce en el centro y cada grupo elige seis, sabiendo que dos de ellas serán obligatorias para todos y las anuncia el profesor después de elegir. Hay que dejar margen de tiempo para lo que aún no se sabe.
Cada grupo ejecuta la tira que escribió otro grupo en la sesión anterior, sin cambiarla, y le devuelve por escrito qué diez segundos movería. El grupo autor recibe la crítica de quien la ha ejecutado, no de quien la escribió.
Qué se trabaja
Seguridad3
La rutina va al final de la sesión, con el cuerpo caliente, y sobre esterilla o ropa doblada. Entre la fase de reparto sentados y la ejecución se hace un minuto de marcha si el grupo lleva más de cuatro minutos parado.
Dar más segundos a un estiramiento no significa apretarlo más. La instrucción explícita antes de empezar es que la tensión es la misma en un estiramiento de veinte segundos que en uno de ochenta, y que si en el segundo aparece dolor hay que aflojar sin mirar el reloj.
Ninguna carta dobla la columna hacia delante a la fuerza, arquea la zona lumbar ni mantiene el cuello en tensión, y en ninguna interviene un compañero empujando. No hay marca de grupo por amplitud: la tira mide segundos, no centímetros.
Consejos para el profesor2
Haz que sumen la tira en voz alta antes de ejecutar. Con doscientos cuarenta segundos y bloques de diez, la mitad de los grupos se pasan en la primera versión y no se dan cuenta hasta que suman.
Guarda las tiras y sácalas la sesión siguiente. La línea de «qué diez segundos moveríamos» solo sirve si la tira vuelve; si no vuelve, es un ejercicio de redacción.
Adaptaciones NEE4
Visual
La tira se rellena con pegatinas gruesas, una por bloque de diez segundos, en lugar de con números escritos: el reparto se cuenta con el dedo y se ve la desigualdad al tacto. El cambio de estiramiento se canta en voz alta siempre, no solo mirando el reloj, y el borde de la esterilla se marca con cinta adhesiva rugosa.
Auditiva
El reloj o el cronómetro se coloca dentro del cuadro y a la vista, con los segundos grandes, de modo que el cambio no dependa de oír al que canta; además, quien lleva el reloj levanta el brazo en cada cambio. Las cartas llevan la posición dibujada y el número de segundos escrito al lado una vez repartidos.
Movilidad reducida
El juego de seis cartas del grupo que lo incluya lleva tres versiones desde sedestación de las mismas zonas, y el reparto de tiempo se hace sobre esas seis igual que en el resto de grupos. El alumno lleva el reloj en su turno como cualquiera. Nada se ata a la silla y nadie le empuja ningún segmento para ganar recorrido.
Cognitiva o de atención
Se trabaja con cuatro cartas y ciento sesenta segundos, y los cuatro mínimos de veinte segundos vienen ya impresos en la tira, así que lo repartible son ochenta segundos: el reparto se hace colocando físicamente ocho fichas de diez segundos sobre las cuatro casillas. La aritmética se resuelve moviendo fichas y no calculando. El alumno tiene el papel de guardián de las fichas durante la fase de reparto y ejecuta con el grupo en la de rutina.
Errores frecuentes
- Repartir los ciento veinte segundos a partes iguales para no discutir. Pregunta qué se ha hecho hoy: si la respuesta menciona una acción repetida muchas veces, el reparto plano es la única opción que no la recoge.
- Cambiar los tiempos sobre la marcha cuando ven que se han pasado con el primero. La rutina se ejecuta como se escribió; corregir al vuelo elimina la lección, que está en notar el error con el cuerpo.
- Confundir más tiempo con más intensidad. Se ve enseguida en el estiramiento que se llevó sesenta segundos: hay que decirlo antes de empezar y volver a decirlo en el momento.
