El alfarero
Descripción
Vuelta a la calma por parejas. Uno es el barro y otro el alfarero, que le da forma de escultura despacio y en silencio: primero indicándole con su propio cuerpo y con la voz, y solo después, si el compañero da permiso, con un toque suave en manos, brazos y hombros. Luego se cambian los papeles.
Objetivo
Bajar el pulso y notar dónde está cada parte del cuerpo, sosteniendo una postura sin tensión y respetando la del compañero.
Cómo se juega6
Colocación
Por parejas, de pie y separadas entre sí. Se decide quién empieza de barro y quién de alfarero, y se dice en voz alta que después se cambia siempre.
Arranque
El alfarero se toma su tiempo y va dando forma a su barro parte por parte: primero le enseña la postura con su propio cuerpo, y le dice en voz baja qué quiere mover.
Qué se puede hacer
Se puede pedir permiso para colocar con un toque suave, y solo en manos, brazos, hombros o la espalda alta. Nunca en la cabeza, en el cuello ni en la cara, y nunca forzando una articulación. El barro puede decir «para» en cualquier momento y se para en el acto.
Qué pasa cuando la escultura está acabada
El barro la sostiene mientras el docente cuenta despacio hasta diez, respirando por la nariz; el alfarero da una vuelta alrededor mirándola y le retoca un detalle. Ninguna postura tiene que doler ni obligar a hacer fuerza.
Cómo termina
Se deshace la escultura muy despacio, moviéndose como si el barro se derritiera, y se cambian los papeles. Con dos rondas de cuatro minutos da tiempo de sobra a que los dos hagan las dos cosas.
Reinicio
Se cambian las parejas y se pasa a la versión de espejo, sin ningún contacto: el alfarero adopta la postura y el barro la copia mirándole. Es todavía más tranquila y cierra bien la sesión.
Variantes3
El docente le dice al oído al alfarero qué tiene que representar —alguien que espera el autobús, alguien que mira muy arriba, un árbol con viento— y al acabar el resto adivina qué es. Siguen valiendo las mismas reglas de dónde se toca y de la palabra «para».
En tríos, dos alfareros se ponen de acuerdo en voz baja y montan un solo barro. Cuando todas las esculturas están hechas, el grupo entero pasea muy despacio entre ellas mirándolas, y así nadie se queda expuesto delante de la clase.
El alfarero adopta él la postura y el barro la copia mirándole, sin ningún contacto. Es la versión que se usa siempre con quien no esté cómodo con el contacto, y no hay que pedirle permiso a nadie delante de los demás.
Qué se trabaja
Seguridad2
Realizar los estiramientos sin rebotes y nunca hasta sentir dolor.
Ofrecer un apoyo estable para mantener el equilibrio.
Consejos para el profesor2
Repite en alto que el barro dice «para» y se para en el acto: es lo que permite dejarse colocar sin tensión.
Pon la música muy baja y habla tú bajo; si el alfarero tiene que subir la voz, esto deja de calmar a nadie.
Adaptaciones NEE3
Visual
Se trabaja con la versión de contacto avisado, en la que el alfarero dice en voz alta qué va a mover antes de tocar —«te voy a subir el brazo derecho»—, y cuando le toca ser alfarero modela con las manos y comprueba tocando;
Auditiva
La pareja acuerda antes dos gestos, uno para «para» y otro para «ya está», de modo que la regla de poder parar en cualquier momento sigue existiendo sin depender de la voz;
Cognitiva o de atención
Versión de espejo con tres posturas conocidas y sencillas —un árbol, un gigante, alguien dormido—, con tiempo de sobra y sin adivinanza.
Errores frecuentes
- Empezar por el toque sin pedir permiso: aquí se enseña la postura con el propio cuerpo antes de tocar nada.
- Dejar colocar la cabeza, el cuello o la cara: solo manos, brazos, hombros y espalda alta.
- Quedarse en una sola ronda: quien ha sido barro sin modelar nunca sale con la sensación de haber sido manejado.