El alfarero
Descripción
Vuelta a la calma por parejas. Uno es el barro y otro el alfarero, que le da forma de escultura despacio y en silencio: primero indicándole con su propio cuerpo y con la voz, y solo después, si el compañero da permiso, con un toque suave en manos, brazos y hombros. Luego se cambian los papeles.
Objetivo
Bajar el pulso y notar dónde está cada parte del cuerpo, sosteniendo una postura sin tensión y respetando la del compañero.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — La escultura secreta: El docente le dice al oído al alfarero qué tiene que representar —alguien que espera el autobús, alguien que mira muy arriba, un árbol con viento— y al acabar el resto adivina qué es. Siguen valiendo las mismas reglas de dónde se toca y de la palabra «para». Otra organización — La galería: En tríos, dos alfareros se ponen de acuerdo en voz baja y montan un solo barro. Cuando todas las esculturas están hechas, el grupo entero pasea muy despacio entre ellas mirándolas, y así nadie se queda expuesto delante de la clase. Más fácil — En espejo: El alfarero adopta él la postura y el barro la copia mirándole, sin ningún contacto. Es la versión que se usa siempre con quien no esté cómodo con el contacto, y no hay que pedirle permiso a nadie delante de los demás.
Consejos para el Profesor
Lo que decide esta ficha es el minuto que dedicas antes a explicar dónde se toca y que «para» significa parar. Dicho eso, es de las mejores vueltas a la calma que hay, porque la voz baja sola: el que dirige tiene que hablar bajito y el grupo entero le copia. Cuida el reparto de papeles, que si no siempre acaba de barro el mismo. Y si alguien no quiere que le toquen, no lo negocies delante de la clase: que su pareja trabaje en espejo y ya está.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace de alfarero en la primera ronda, que es el papel que más manda, y de barro se le modelan solo los segmentos que mueve y en la posición en la que ya está, sentado si es el caso; la escultura no exige ponerse de pie ni sostener el peso en ningún sitio. Visual: se trabaja con la versión de contacto avisado, en la que el alfarero dice en voz alta qué va a mover antes de tocar —«te voy a subir el brazo derecho»—, y cuando le toca ser alfarero modela con las manos y comprueba tocando; la puesta en común se describe en voz alta. Auditiva: la pareja acuerda antes dos gestos, uno para «para» y otro para «ya está», de modo que la regla de poder parar en cualquier momento sigue existiendo sin depender de la voz; las consignas del docente se dan siempre con demostración. Cognitiva: versión de espejo con tres posturas conocidas y sencillas —un árbol, un gigante, alguien dormido—, con tiempo de sobra y sin adivinanza.