El barco que respira
Descripción
Uno se tumba boca arriba con las rodillas dobladas y un saquito de arena sobre el abdomen, por debajo del ombligo: ese es el barco. El compañero cuenta durante un minuto sus viajes, una subida y una bajada, y comprueba con la mano plana que la zona lumbar sigue apoyada. Cuantos menos viajes, mejor. Se cambia y se repite bajando el número.
Objetivo
Respirar de forma diafragmática y lenta al final de la sesión manteniendo la zona lumbar apoyada, usando el saquito como señal visible del movimiento del abdomen.
Cómo se juega5
Se está tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en la colchoneta durante todo el turno.
El aire entra por la nariz y sale por la boca, despacio; no se aguanta la respiración en ningún momento.
El saquito va sobre el abdomen, por debajo del ombligo; si se desplaza hacia el pecho, el compañero lo recoloca y ese viaje no cuenta.
El compañero comprueba con la mano plana que la zona lumbar sigue apoyada y avisa en voz baja si se arquea al tomar aire.
Se habla solo para decir el número de viajes al final del minuto; el resto del tiempo el grupo está en silencio.
Variantes3
Se coloca un segundo saquito sobre el pecho. El del abdomen tiene que moverse y el del pecho quedarse casi quieto: hace visible de golpe la diferencia entre respirar alto y respirar bajo.
En lugar de contar viajes, el compañero marca el ritmo dando un toque suave en el hombro cada cuatro segundos al tomar aire y cada seis al soltarlo. Se pasa de medir a guiar y funciona mejor con grupos que no consiguen bajar el número.
Última ronda con toda la clase tumbada a la vez, sin contar, sin comprobar y sin cronómetro: solo el saquito subiendo y bajando durante dos minutos. Es el cierre de la sesión.
Qué se trabaja
Seguridad3
El saquito pesa como máximo 300 g y se coloca sobre el abdomen, nunca sobre el pecho salvo en la variante de dos barcos, y nunca sobre la cara ni sobre el cuello. Un peso mayor convierte la respiración en un esfuerzo.
No se aguanta el aire ni se fuerza la espiración hasta el final. Si alguien se marea o nota hormigueo en las manos, se para, se respira normal y se le sienta un momento: es hiperventilación por forzar el ritmo y se resuelve dejando de contar.
Todo se hace tumbado sobre colchoneta o esterilla, con las rodillas flexionadas: es la posición que mantiene la lumbar apoyada sin esfuerzo. Nadie hace este juego con las piernas estiradas ni sobre suelo duro.
Consejos para el profesor2
Canta tú el minuto para todas las colchonetas a la vez, con una sola frase al principio y otra al final. Cada palabra tuya de más son diez segundos de conversación en cada grupo.
Apunta el número de viajes de cada uno en la primera sesión de la unidad y sácalo en la última. Ver que el número ha bajado de dieciséis a nueve les convence de que esto se entrena, cosa que ninguna explicación consigue.
Adaptaciones NEE4
Visual
El saquito se sustituye por la propia mano del compañero apoyada suavemente sobre el abdomen, que da la misma información por contacto y no depende de ver el movimiento; se le avisa antes de apoyarla. Su esterilla ocupa siempre la misma esquina de la sala y se le acompaña hasta ella. El número de viajes se lo dice el compañero al oído al terminar el minuto.
Auditiva
El inicio y el final del minuto se marcan con dos toques en el hombro que da el compañero, en lugar de con la voz del profesor. El aviso de lumbar arqueada se hace apoyando la mano plana sobre la zona, gesto acordado antes por toda la clase, y el número de viajes se enseña con los dedos.
Movilidad reducida
El alumno que no puede tumbarse hace el juego sentado en su silla con la espalda apoyada y los pies en el reposapiés: el saquito se coloca igual sobre el abdomen y el compañero comprueba con la mano plana entre su lumbar y el respaldo. La respiración diafragmática en sedestación es exactamente la que le interesa entrenar. Cuando le toca contar, se sitúa al lado de la colchoneta de su compañero. No se sujeta nada a la silla.
Cognitiva o de atención
Se empieza sin contar: solo mirar cómo sube y baja el saquito durante un minuto, con el compañero diciendo 'sube' y 'baja' en voz baja. El recuento se introduce en la segunda ronda y con medio minuto en vez de uno entero.
Errores frecuentes
- Levantar el abdomen empujando con la espalda en vez de con el aire. Se ve porque la lumbar se despega de la colchoneta, y para eso está la mano del compañero comprobando.
- Respirar muy fuerte para que el saquito suba mucho, y acabar mareado. El juego premia hacer pocos viajes, no viajes grandes; se corrige recordando que se cuenta el número y no la altura.
- Hablar entre rondas. Es una vuelta a la calma y el ruido de la sala es lo que decide si funciona; se ataja acordando que el número se dice una sola vez y en voz baja.