El chivo perdido
Descripción
Las sillas musicales sin sillas. La mitad del grupo se sienta en corro y la otra mitad, uno más, corre por fuera; a la señal cada corredor busca un compañero sentado. El que se queda sin nadie pasa a sentarse.
Objetivo
Reaccionar a una señal buscando un sitio libre, y aceptar quedarse fuera sin que eso signifique perder.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con nombre: A la señal, el docente dice un nombre y ese es el único compañero al que NO se puede ir. Hay que frenar la primera decisión y buscar otra, que es lo difícil de verdad. Otra organización — Dos corros: Dos corros con sus corredores, y a la señal se puede entrar en cualquiera de los dos. Se reparte el grupo, se acaban los amontonamientos y se corre más. Más fácil — Sin que sobre nadie: Tantos corredores como sentados, así que todos encuentran sitio. Se practica la reacción a la señal sin la parte de quedarse fuera, que a algunos les cuesta al principio.
Consejos para el Profesor
La clave es que quedarse sin sitio no elimine: aquí el que sobra se sienta y sigue jugando desde el otro papel, y eso lo cambia todo respecto a las sillas musicales de toda la vida. Corriendo todos en el mismo sentido no hay un solo choque; en cuanto uno va al revés, los hay.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se coloca en el corro sentado tantas rondas como quiera —es un rol activo, porque es quien recibe— y si corre, se le asigna un tramo más corto o se le da la señal un segundo antes. Visual: corre de la mano de un compañero guía, y los sentados dan una palmada continua para marcar dónde está cada uno; la señal es sonora, así que el resto del juego es accesible. Auditiva: la señal es visual además de sonora —el docente levanta los dos brazos— y se coloca donde se vea desde toda la vuelta del corro. Cognitiva: se juega la versión en la que no sobra nadie, con el mismo sentido de carrera siempre, hasta que la secuencia salga sola.