El mar en calma y la tormenta
Descripción
Vuelta a la calma con paracaídas: el grupo pasa de mar en calma a tormenta y vuelve a la calma moviendo la tela, y compara sus pulsaciones al principio, en lo más fuerte y al final, sentado con las piernas cubiertas.
Objetivo
Bajar el pulso de forma progresiva y notar en el propio cuerpo la diferencia entre esfuerzo y reposo, midiéndola en vez de suponerla.
Cómo se juega6
Colocación
Todos alrededor del paracaídas, repartidos a distancias iguales, con la tela agarrada por el asa con la mano abierta y tensa a la altura de la cintura. Antes de empezar, cada uno se toma el pulso quince segundos en la muñeca o en el cuello y recuerda el número.
Arranque
El mar está en calma. La tela se mueve apenas, con las muñecas, en silencio y todos a la vez. El docente lleva la voz despacio.
Qué se puede hacer
El viento va subiendo por escalones que anuncia el docente —brisa, viento, temporal, tormenta— y la tela responde: olas pequeñas de muñeca, olas de antebrazo, olas de brazo entero y por fin la tormenta, con todo el grupo agitando fuerte durante quince segundos. Nadie suelta la tela y nadie se mete debajo.
Qué pasa cuando llega la tormenta
En cuanto acaba, se para en seco y cada uno se toma otra vez el pulso quince segundos; se dicen dos o tres números en voz alta y se comparan con los del principio. Después el viento empieza a bajar por los mismos escalones y en el mismo orden.
Cómo termina
Mar en calma otra vez, y el grupo se sienta con las piernas hacia el centro y la tela extendida sobre las piernas, nunca sobre la cara. Cuatro tiempos tomando aire y seis soltándolo, seis veces, y el último pulso.
Reinicio
Se repite con los escalones anunciados solo con la mano del docente, sin voz, para que el grupo tenga que mirar y no oír.
Variantes3
Un alumno se coloca fuera del círculo y marca los escalones de viento solo con la altura del brazo, sin hablar. El grupo tiene que seguirle a la vez mirándole, y él tiene que subir y bajar de forma gradual, que es lo difícil.
Se levanta la tela entre todos, se pasan los brazos por detrás de la espalda y se sientan sobre el borde, formando una burbuja con dos alumnos manteniendo un hueco abierto como puerta. Dentro se hace la respiración de cuatro y seis. Quien no quiera entrar se queda fuera sujetando la puerta.
Sin historia y sin música: calma, viento y tormenta, contando en voz alta diez segundos cada uno y volviendo hacia atrás. Se ve la progresión con toda claridad y no hay que recordar nada.
Qué se trabaja
Seguridad3
El asa se agarra con la mano abierta y no se enrolla en la muñeca ni en los dedos: si hay que soltar en la tormenta, se abre la mano y se sale hacia atrás.
Nadie se mete debajo de la tela en ningún momento, ni siquiera para recoger algo que se haya caído dentro.
La tela extendida sobre las piernas se deja por debajo de la cintura: quien se tape hasta el pecho acaba con ella en la cara en cuanto el grupo tira.
Consejos para el profesor2
Alarga el escalón de brisa más que ninguno: ahí se hace el silencio, y con el grupo callado la tormenta se controla sola.
Reparte a los más fuertes alternados alrededor de la tela: juntos, el paracaídas se va hacia su lado y las olas salen torcidas.
Adaptaciones NEE4
Visual
Se le sitúa entre dos compañeros de referencia, los escalones se anuncian siempre con la misma palabra y en el mismo orden, y reconoce el paracaídas y su asa antes de empezar;
Auditiva
Los escalones se marcan con la altura del brazo del docente dentro del círculo y con el número de dedos, y la tormenta se nota además por la vibración de la tela;
Movilidad reducida
Ocupa su puesto en el círculo con la tela a la altura que le sea cómoda y hace los escalones de viento con el recorrido de brazo que tenga; En la parte final se sienta con el grupo o se queda en su silla con la tela sobre las piernas, y toma el pulso igual que todos, que es el contenido de la ficha.
Cognitiva o de atención
Versión de tres escalones, contados en voz alta y siempre en el mismo orden, y se le avisa antes de cada cambio;
Errores frecuentes
- Subir a la tormenta sin pasar por los escalones: si se llega arriba de golpe, ya no hay desde dónde bajar a la calma.
- Olvidar el pulso inicial: sin el primer número, comparar los tres momentos deja de tener sentido.
- Dejar que agarren la tela con las dos manos o enrollada en la muñeca: en la tormenta el tirón les saca del sitio.