El muerto
Descripción
Vuelta a la calma por parejas. Uno se tumba boca arriba y se queda «hecho el muerto» después de apretar y soltar todo el cuerpo; el compañero comprueba si de verdad está suelto levantándole un palmo la mano o el pie y acompañándolo hasta apoyarlo. Después se cambia.
Objetivo
Notar la diferencia entre un músculo apretado y uno suelto, y aprender a bajar el pulso después de correr.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El muerto que no se entera: El compañero cambia de segmento sin avisar —mano derecha, pie izquierdo, mano izquierda— y al final el tumbado tiene que decir, sin abrir los ojos, qué le han movido y en qué orden. Se toca solo en muñeca y tobillo, igual que antes, y se sigue acompañando el segmento hasta el suelo. Otra organización — Todos muertos a la vez: Sin parejas: toda la clase tumbada y el docente guía la secuencia por segmentos en voz baja, pasando él a comprobar quién está suelto. Es la versión que conviene cuando el grupo todavía no sabe tocar con cuidado. Más fácil — Solo apretar y soltar: Se quita la comprobación del compañero. Cada uno, tumbado en su sitio, aprieta y suelta por partes siguiendo la voz del docente, de los pies a la cara. Queda lo esencial, que es notar la diferencia.
Consejos para el Profesor
El paso 2 es la ficha entera: a los seis años «relájate» no significa nada, y en cambio apretar tres segundos y soltar de golpe se entiende a la primera. No lo pongas justo después de un juego de máxima intensidad sin un minuto andando por medio, porque no se quedan quietos. La cuenta sale así: turnos de tres minutos, dos turnos, más la entrada y la salida, ocho minutos justos; si lo estiras a doce, el silencio se rompe solo. Con clase impar, el docente hace pareja.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se hace en la postura en la que esté cómodo —en su silla reclinada, o tumbado con un apoyo bajo las rodillas y otro bajo la cabeza— y la comprobación se hace en el segmento que controle, por ejemplo una mano; si un segmento tiene dolor o espasticidad no se moviliza, y se sustituye por notar el peso del brazo apoyado y el aire que entra y sale. El contenido —apretar, soltar y notar la diferencia— es exactamente el mismo. Visual: antes de empezar se le toca la muñeca y el tobillo para que sepa dónde le van a tocar, y el compañero avisa en voz baja justo antes de mover cada segmento; la colchoneta ya le marca su sitio con el tacto y no hace falta ninguna otra marca en el suelo, y menos una cuerda. Auditiva: la secuencia se le da con una tarjeta de dibujos o con el docente haciéndola sobre su propio cuerpo a la vista, y el compañero avisa apoyando dos dedos en el dorso de la mano un segundo antes de moverla, en lugar de decirlo. Cognitiva: variante de solo apretar y soltar, con el docente marcando cada parte en su propio cuerpo para que la copie, series de dos segmentos antes de encadenar más, y siempre el mismo orden de los pies a la cabeza.