El muñeco de trapo
Descripción
Contraste de tono andando. Se recorre el espacio como un muñeco de madera, con todo el cuerpo rígido, y a la palabra «trapo» el cuerpo se afloja de golpe y se sigue andando con los brazos colgando y la cabeza suelta. Cada tramo de trapo dura más que el anterior, hasta acabar tumbados.
Objetivo
Notar la diferencia entre un cuerpo tenso y uno suelto, y aprender a pasar de uno a otro cuando se pide.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Medio muñeco: un lado del cuerpo de madera y el otro de trapo a la vez, y se cambia de lado a la señal. Cuesta mucho más de lo que parece, porque hay que soltar un brazo mientras el otro sigue tenso. Otra organización — El muñeco y su sombra: por parejas, uno decide cuándo es de madera y cuándo de trapo y el otro le sigue detrás copiándole, sin tocarle y sin hablar; a la mitad se cambian los papeles. Hay que mirar mucho más de cerca lo que hace un cuerpo suelto. Más fácil — Solo los brazos: sentados y sin desplazarse, se trabaja únicamente con los brazos: se levantan tensos, se cuenta hasta tres y se sueltan sobre los muslos. Una sola parte del cuerpo y ningún desplazamiento que atender.
Consejos para el Profesor
El orden importa: si vienen de correr, un minuto de andar antes de empezar, porque con el pulso alto nadie se afloja y el juego se convierte en tirarse al suelo. Baja tu propia voz a la vez que les pides que se aflojen; es lo que más funciona y casi nadie lo hace. Y no toques tú a nadie para comprobar si está relajado: la comprobación se la hace cada uno con su propia mano, y así el juego vale igual para el alumno al que no le gusta que le toquen.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace el mismo contraste con los segmentos que controla —manos, brazos, hombros, cara— y en la posición en la que esté, sentado si conviene; el desplazamiento de madera y de trapo lo hace con su medio, cambiando la velocidad y la tensión de la parte de arriba. Es apretar y soltar, igual que el resto. Visual: recorre el espacio andando antes de empezar, juega al lado de un compañero de referencia que anuncia cada cambio, y el suelo se deja despejado; si hay que marcar el borde de la zona se usa cinta de carrocero, huellas de goma o una alfombrilla, nunca una cuerda, que rueda bajo la zapatilla. Auditiva: las dos palabras se doblan con dos gestos fijos, el puño cerrado para madera y la mano abierta y colgando para trapo, con el docente siempre a la vista; el aviso del final se da bajando la mano muy despacio, no con la voz. Cognitiva: se empieza solo con los brazos y sentados, con el docente haciendo de modelo sobre sí mismo, y el desplazamiento se añade cuando el contraste ya salga; se usan siempre las mismas dos palabras y se avisa antes de cada cambio.