Descripción
En corro y cantando, uno pasa sus manos entre las de todos y suelta un objeto; al acabar hay que adivinar quién lo guarda.
Objetivo
Sostener la atención en un detalle pequeño durante toda una canción, con el cuerpo quieto y la voz baja.
Cómo se juega6
Colocación
Tres corros de ocho o nueve niños sentados en el suelo con las piernas cruzadas, bien juntos, y los corros separados cuatro metros entre sí para que no se oigan unos a otros. Cada niño pone las dos manos juntas delante del pecho, como un libro cerrado. En cada corro se elige a uno que reparte, que se queda de pie con el objeto, y a otro que adivina, que se sienta en el centro y mira.
Arranque
El que reparte enseña el objeto a su corro, cierra las dos manos sobre él y empieza a dar la vuelta por fuera, metiendo sus manos cerradas entre las manos juntas de cada compañero, uno por uno y sin saltarse a nadie. El corro entero canta desde el primero.
Qué se puede hacer
En cualquiera de esos gestos, el que reparte suelta el objeto, y después sigue haciendo exactamente lo mismo con los que quedan, para disimular. El que lo recibe no cambia la cara, no se mira las manos y no las mueve. El corro canta sin parar y sin señalar a nadie con el dedo. Está prohibido abrir las manos de un compañero o tocarle: aquí solo se mira.
Qué pasa cuando acaba la canción
Todos se quedan quietos y el del centro dice un nombre. Ese niño abre las manos. Si el del centro acierta, el que guardaba el objeto pasa a repartir y el del centro se sienta en el corro; si falla, sigue una ronda más y reparte otro compañero. No hay eliminados y no se dice «has perdido».
Cómo se complica
Se canta más deprisa, o el que reparte da dos vueltas enteras al corro en lugar de una. La versión más difícil es con dos objetos a la vez, dos repartidores que salen por lados opuestos y dos nombres que acertar.
Reinicio
Si el juego se atasca porque todo el corro mira a un solo niño, se para, se cambia al que reparte y se recuerda que se canta mirando al centro y no a las manos del vecino. Si el corro se ha estirado y ya no se oye la canción, se juntan sentándose más cerca, sin levantarse del sitio y sin deshacer los corros.
Variantes3
dos objetos distintos dan la vuelta al corro a la vez, en manos de dos repartidores que salen por lados opuestos, y al acabar hay que decir los dos nombres; se sigue sin tocar ni abrir las manos de nadie.
cinco corros de cinco, cada uno con su objeto
Le toca a cada niño mucho más a menudo y funciona muy bien como cierre de sesión.
el que reparte da la vuelta despacio, el corro canta a media voz y se avisa de que el objeto se suelta siempre en la primera mitad del corro, para que haya menos donde mirar.
Consejos para el profesor6
Es un cierre de sesión buenísimo y baja las pulsaciones sin que se note.
El primer minuto se les ve todo: el que recibe el objeto se mira las manos y se ríe.
No lo corrijas señalándolo, cambia de repartidor y se arregla solo.
Con veinticinco en un corro único esto no se puede jugar: la vuelta dura dos minutos largos y a la mitad ya se han levantado; tres corros.
Cuenta los objetos al empezar y al acabar cada corro.
Y lo que no hay que decir en alto es «se le nota en la cara a fulanito»: le queda el mote para el resto del curso.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Se juega igual sentado en una silla o en la propia silla de ruedas dentro del corro, con las manos a la altura del pecho y el repartidor acercándose a él; no se le sujeta ni se le engancha nada a la silla ni a las manos.
Visual
Se le avisa por su nombre justo antes de que lleguen sus manos, el objeto se elige rugoso y bien reconocible al tacto, como una piedra lisa o un tapón estriado, y cuando le toca adivinar puede pedir que cada niño diga «yo no lo tengo» en voz alta, para reconocer por la voz.
Auditiva
La canción se sustituye por una palmada lenta del maestro, que todos ven, y la señal de fin es el brazo en alto; el que adivina dice el nombre y además señala al compañero. Cognitiva o de conducta: la primera ronda se hace sin objeto, solo con el gesto, para que quede claro qué hay que mirar; si esperar sentado le cuesta, se le da el papel de repartidor, que es el que más se mueve.