Espalda larga en movimiento
Descripción
Cada calle mide diez metros y tiene, a los cinco, una cinta atada entre dos conos a la altura del pecho del niño más bajo, y al final un aro. Se lleva el saquito cerca del cuerpo, apoyado sobre los antebrazos y pegado al tronco, y se pasa por debajo de la cinta flexionando caderas y rodillas sin curvar la espalda. Al final se deja el saquito en el aro agachándose de la misma manera.
Objetivo
Aplicar la alineación de la espalda y la flexión de caderas y rodillas al transportar y al dejar una carga ligera en el suelo.
Cómo se juega7
Colocación
Cinco calles de diez metros. A los cinco metros de cada una, una cinta atada entre dos conos a la altura del pecho del niño más bajo del grupo. Al final, un aro marcando dónde se deja el saquito.
El gesto que se enseña, y es el único contenido de la sesión
Se lleva el peso cerca del cuerpo, apoyado sobre los antebrazos y pegado al tronco, no con los brazos estirados por delante. Y se baja flexionando caderas y rodillas, no curvando la espalda. Se enseña haciéndolo, dos veces, y se pide que lo hagan sin carga antes de coger nada.
La entrada
Se entra cuando la calle está libre, es decir, cuando el anterior ha dejado el saquito y ha salido por el lateral.
El transporte
Se camina con el saquito sobre los antebrazos, pegado al cuerpo, con la espalda larga —la coronilla tirando hacia arriba— y sin subir los hombros hacia las orejas, que es lo que hacen todos.
La cinta, que es donde se ve todo
Para pasar por debajo hay que bajar, y hay dos maneras. La mala es curvar el tronco hacia delante como una uve. La buena es flexionar caderas y rodillas y bajar el cuerpo entero manteniendo la espalda larga. La cinta está justo para forzar esa elección, y por eso está a la altura del pecho y no más abajo.
Dejar el saquito
Se baja hasta el aro flexionando rodillas y caderas, con el saquito pegado al cuerpo hasta el final, y se suelta ya abajo. Lo que no vale es soltarlo desde arriba ni dejarlo estirando los brazos hacia delante.
El observador y la rotación
El compañero del lateral mira una sola cosa por pasada —la que diga el maestro: hombros, espalda o rodillas— y lo dice al terminar. Después entra él. Los tres que ensayan sin carga hacen el mismo recorrido en la calle vacía de al lado, sin saquito, que es donde se aprende el gesto.
Variantes3
sin cinta y sin carga: solo el recorrido de coger un aro del suelo, llevarlo pegado al cuerpo y dejarlo, flexionando rodillas. Cuando el gesto de bajar sale bien, se añade el saquito.
se añade una segunda cinta más baja, a la altura de la cadera, que obliga a bajar mucho más manteniendo la espalda larga. O se pide llevar dos saquitos, uno en cada antebrazo, que obliga a estabilizar el tronco.
se hace de verdad, al recoger el material al final de la sesión: cada niño lleva su pieza pegada al cuerpo y la deja flexionando rodillas, y un compañero mira. Es donde este contenido tiene que acabar.
Qué se trabaja
Seguridad3
La cinta se ata floja entre los conos, para que ceda y se venga abajo si alguien la engancha con el hombro: nunca se tensa entre dos conos.
Se pasa por debajo mirando al frente y con el saquito pegado al tronco; si el saquito se escapa, se deja caer hacia delante y se apartan los pies.
La carga es un saquito ligero y siempre el mismo: nadie lleva dos ni lo cambia por algo más pesado para hacerlo más difícil.
Consejos para el profesor5
Este contenido se enseña casi siempre con una charla y una lámina, y así no se le queda a nadie.
La cinta a la altura del pecho es el hallazgo: obliga a elegir entre curvar la espalda o flexionar las rodillas, y esa elección se ve desde fuera sin que haya que explicarla.
Conviene pedir al observador que mire una sola cosa por pasada, porque si se le piden tres no mira ninguna.
Y hay que llevar esto al final de la sesión, a la recogida real del material: si el gesto solo se hace en la calle con el saquito, se queda ahí.
Los hombros subidos hacia las orejas son el error más común y el que menos se ve; conviene nombrarlo explícitamente en alguna pasada.
Adaptaciones NEE4
Visual
la cinta se marca con cintas de color colgando que se noten al rozarlas, el aro de destino se sustituye por una superficie que se distinga al tacto, y el compañero avisa en alto al acercarse a la cinta.
Auditiva
el gesto se enseña haciéndolo dos veces de frente, no describiéndolo, y la devolución del observador se da con el pulgar o señalando la zona.
Movilidad reducida
el transporte se hace con el saquito apoyado en el regazo o en los antebrazos desde la silla, y la parte de «dejar la carga» se trabaja igual bajando el objeto cerca del cuerpo hasta un aro colocado a la altura que corresponda. La cinta se sitúa a una altura que obligue a inclinarse desde la cadera y no desde la espalda, que es el mismo aprendizaje.
Cognitiva o de atención
sin cinta y sin carga las primeras pasadas, solo coger un aro del suelo flexionando rodillas y dejarlo; se le pide al observador que mire una sola cosa y se le dice cuál en alto antes de cada pasada.
Errores frecuentes
- Poner la cinta demasiado baja. Se pasa a gatas y desaparece la elección entre curvar la espalda y flexionar rodillas, que es todo el contenido.
- Atar la cinta tensa entre dos puntos fijos. Si engancha a alguien, no cede.
- Usar cargas pesadas. Esto no es entrenamiento de fuerza: es un gesto, y con un kilo se aprende igual.
- Pedir al observador que mire tres cosas a la vez. No mira ninguna y no dice nada útil.
Observaciones
Montaje (10 minutos, para 25 alumnos): 1. Se marcan cinco calles de 10 metros con conos, separadas 2 metros entre sí, más una calle vacía al lado de cada una para el ensayo sin carga. 2. A los 5 metros de cada calle se ata una cinta o una cuerda entre dos conos, A LA ALTURA DEL PECHO del niño más bajo del grupo. Se mide sobre él, no a ojo: si la cinta queda demasiado baja se pasa a gatas y desaparece la elección entre curvar la espalda o flexionar rodillas, que es todo el contenido. 3. El nudo de la cinta va flojo, o simplemente apoyada sobre los conos: si alguien la engancha, tiene que caerse y no frenar a nadie. 4. Al final de cada calle, un aro en el suelo marcando dónde se deja el saquito. 5. Cinco saquitos de arena de un kilo como máximo. Si no hay, sirve cualquier objeto ligero y sin aristas; no se usan balones medicinales. 6. Este montaje se puede aprovechar al final de la sesión para la recogida real del material, que es donde este gesto tiene que acabar.