La tortuga
Descripción
Se desplazan despacio a cuatro patas como tortugas y, a la señal, se meten en el caparazón: se recogen sobre los talones, con la frente cerca del suelo, y hacen tres respiraciones largas antes de volver a andar.
Objetivo
Bajar el pulso al final de la sesión alternando un desplazamiento lento con una postura de recogida y tres respiraciones.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con caparazón de verdad: cada tortuga lleva un aro plano apoyado en la espalda, sin sujetarlo con las manos. Obliga a llevar la espalda horizontal y a andar aún más despacio; si se cae, se para, se coloca y se sigue, y se mantienen los tramos cortos. Otra organización — Tortugas en fila: hileras de cinco, cada una siguiendo a la de delante por un recorrido marcado con conos. Se acaban los cruces y todo el grupo va al mismo ritmo, que es lo que conviene con más de veinte alumnos. Más fácil — Tortugas de pie: se desplazan andando de pie a paso lentísimo en vez de a cuatro patas, y a la señal se agachan y se recogen igual. Sin carga en las muñecas, y sirve cuando el suelo no acompaña.
Consejos para el Profesor
El caparazón es el juego; el desplazamiento solo sirve para llegar a él. Cuenta las respiraciones en voz alta y despacio —«cojo aire… lo suelto»— y baja tú también el tono cada vez, porque copian la voz del docente antes que la instrucción. Y hazlo con el material ya recogido: si al terminar hay que guardar conos, se pierde todo lo ganado.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se desplaza como le vaya bien —andando, arrastrándose sobre una colchoneta o en su silla— al mismo ritmo lento que el grupo, y a la señal hace el caparazón desde donde esté: recoge tronco, hombros y brazos hacia dentro y hace las tres respiraciones, que es el contenido de verdad. Visual: se comprueba antes que el espacio está despejado, va acompañado de un compañero que avanza a su lado hablando bajo, y la señal se da siempre con la misma palabra y desde el mismo sitio. Auditiva: la señal se dobla con un gesto —el docente levanta los dos brazos— y las tortugas que lo ven lo repiten, de forma que la señal se propaga a la vista de todos. Cognitiva: el docente hace de tortuga guía delante, y las tres respiraciones se cuentan en voz alta y con los dedos a la vista.