La tortuga
Descripción
Se desplazan despacio a cuatro patas como tortugas y, a la señal, se meten en el caparazón. Se recogen sobre los talones, con la frente cerca del suelo, y hacen tres respiraciones largas antes de volver a andar.
Objetivo
Bajar el pulso al final de la sesión alternando un desplazamiento lento con una postura de recogida y tres respiraciones.
Cómo se juega6
Colocación
Dispersos por el espacio, a cuatro patas, con las manos apoyadas planas y todos mirando en el mismo sentido de la marcha.
Arranque
Empiezan a andar como tortugas, muy despacio, sin adelantar a nadie y sin cruzarse. El docente marca el ritmo con la voz, cada vez más lento y más bajo.
Qué se puede hacer
Se anda a cuatro patas apoyando manos y pies, o manos y rodillas si el suelo es blando. No se corre, no se persigue a nadie y no se pasa por encima de otra tortuga.
Qué pasa a la señal
Se paran donde estén, se sientan sobre los talones, apoyan la frente cerca del suelo y los brazos al lado del cuerpo, y hacen tres respiraciones largas que el docente cuenta en voz alta.
Cómo termina
Después de cuatro o cinco caparazones, el último se queda: siguen recogidos mientras el docente cuenta hasta diez, y luego se levantan despacio, primero sentados y después de pie.
Reinicio
Se repite acortando cada vez el tramo entre caparazón y caparazón, hasta que casi solo queda el caparazón. Cuanto más corto es el tramo, más tranquilo acaba el grupo.
Variantes3
cada tortuga lleva un aro plano apoyado en la espalda, sin sujetarlo con las manos. Obliga a llevar la espalda horizontal y a andar aún más despacio; si se cae, se para, se coloca y se sigue.
hileras de cinco, cada una siguiendo a la de delante por un recorrido marcado con conos. Se acaban los cruces y todo el grupo va al mismo ritmo, que es lo que conviene cuando el grupo es grande.
se desplazan andando de pie a paso lentísimo en vez de a cuatro patas, y a la señal se agachan y se recogen igual. Sin carga en las muñecas, y sirve cuando el suelo no acompaña.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se anda a cuatro patas con las manos abiertas y planas: con el puño cerrado o los dedos doblados la muñeca cede al cargar el peso.
La tortuga de delante no frena en seco: la de detrás lleva la cabeza a la altura de su cadera y no ve venir el parón.
Al caparazón se llega sentándose sobre los talones y acercando la frente al suelo, sin golpearla, y se sale de él sentado antes de ponerse de pie.
Consejos para el profesor2
Comprueba frente cerca del suelo y culo sobre los talones; si se quedan a gatas no hay recogida ni respiración.
Aprovecha el último caparazón para no volver a arrancar: quedarse ahí es el final natural de la sesión.
Adaptaciones NEE2
Visual
Se comprueba antes que el espacio está despejado, va acompañado de un compañero que avanza a su lado hablando bajo, y la señal se da siempre con la misma palabra y desde el mismo sitio.
Movilidad reducida
Se desplaza como le vaya bien —andando, arrastrándose sobre una colchoneta o en su silla— al mismo ritmo lento, y a la señal recoge tronco, hombros y brazos y hace las tres respiraciones desde donde esté.
Errores frecuentes
- Mantener tu voz al volumen de clase: el ritmo lo marcas tú y sin bajar la voz no baja el desplazamiento.
- Hacerlo con manos y rodillas sobre suelo duro: la rodilla molesta al minuto y dejan de andar despacio.
- Dar la señal de caparazón cada pocos segundos: no llegan a las tres respiraciones y se pierde la calma.