La zona que nadie ha pedido
Descripción
En la pared hay un mural con diez zonas y una marca por cada vez que la clase ha estirado cada una. Se lee en voz alta y se ordenan de más marcas a menos: hoy solo se puede elegir entre las cinco de abajo. Cada equipo escoge dos, sin repetir la combinación de otro, y dirige a su corro treinta segundos por lado.
Objetivo
Descubrir con el propio registro de la clase qué zonas se estiran siempre y cuáles no se estiran nunca, y corregir el desequilibrio eligiendo con una restricción en lugar de por costumbre.
Cómo se juega6
Solo se puede elegir entre las cinco zonas con menos marcas del mural. Las cinco de arriba están cerradas hoy, por muy cargadas que se noten.
Ningún equipo puede repetir la combinación de dos zonas de otro. Se anuncia en voz alta al elegir y el que llega después cambia.
Antes de dirigir hay que decir en qué momento de las últimas sesiones se ha cargado esa zona. Si el equipo no encuentra ningún momento, tiene que decirlo también: es un dato tan útil como el otro.
Treinta segundos por lado y por zona, respirando y sin rebotes, hasta notar tensión y ahí se para. No hay reconocimiento por amplitud.
Las marcas del mural se ponen al terminar, delante de todos, y las pone un equipo distinto cada sesión. El mural no lo actualiza el profesor.
Al releer el mural al terminar, las zonas que siguen abajo del todo porque ni con la regla las eligió nadie son el contenido de la sesión siguiente.
Variantes3
Dos grupos del mismo curso comparten mural y comparan sus columnas. Ver que otra clase estira sistemáticamente el pectoral y la propia no lo ha hecho en un mes convence más que cualquier explicación sobre el desequilibrio.
Si al leer el mural hay alguna zona con cero marcas, esa es obligatoria para todos los equipos y solo se elige la segunda. Se hace hasta que ninguna zona esté en cero, y a partir de ahí se vuelve a la regla de la mitad baja.
Antes de mirar el mural, cada equipo escribe qué tres zonas cree que están más abajo. Se comparan las predicciones con el mural real; el fallo sistemático de la predicción es lo que muestra que la costumbre no se ve desde dentro.
Qué se trabaja
Seguridad3
La tarea va al final de la sesión, con el cuerpo caliente. Si la lectura del mural y la elección se alargan más de cuatro minutos, se hace un minuto de marcha antes de estirar, porque de pie y quieto el cuerpo se enfría.
El juego de cartas no contiene ninguna posición con flexión forzada de la columna, arqueo lumbar, cuello hacia atrás ni compañero que empuje. Que una zona lleve tres semanas sin salir no autoriza a estirarla más fuerte para compensar: se hace igual que cualquier otra.
Las zonas menos usadas son a menudo las que menos se conocen y las que más fácil se fuerzan por eso mismo. En su primera aparición, el profesor recorre los cinco corros y comprueba la posición antes de que empiecen los treinta segundos. Se llega hasta notar tensión, nunca hasta el dolor, y no se compara con nadie.
Consejos para el profesor2
Pon en el mural zonas que no se te ocurran a ti sola: flexores de la cadera, pectoral, antebrazo y planta del pie. Si las diez son las de siempre, la regla no destapa nada.
Cuando alguien proteste porque quiere estirar los gemelos y están cerrados, dale la razón en voz alta y no cambies la regla. Al leer el mural la semana siguiente entienden solos por qué los gemelos estaban arriba.
Adaptaciones NEE4
Visual
El mural se duplica en una versión de sobremesa con las diez zonas en relieve y las marcas hechas con pegatinas gruesas que se cuentan con el dedo, de modo que el alumno con baja visión lea el recuento por su cuenta y no por lo que le digan. Su corro se marca en el suelo con marcas planas de goma y la carta elegida se le describe por apoyos antes de empezar.
Auditiva
Todo el proceso de elección queda escrito: las cinco zonas disponibles en la pizarra y las combinaciones ya tomadas tachadas según se anuncian, para que el alumno sordo vea qué queda libre sin depender de haber oído a los otros cuatro equipos. Quien dirige el corro se coloca de frente y marca el cambio de lado con el brazo.
Movilidad reducida
Cuatro de las diez zonas del mural son de tren superior y tronco, y el equipo de ese alumno tiene garantizado poder elegir al menos una de ellas: se le reserva el primer turno de elección. Las cartas de esas cuatro zonas tienen versión desde sedestación en el reverso. Cuando le toque poner las marcas en el mural, se baja el mural a su altura en lugar de que suba otro a hacerlo por él, y nada se ata a la silla.
Cognitiva o de atención
El mural lleva las diez zonas dibujadas además de escritas, y las cinco disponibles se señalan cada sesión con una pinza de color puesta al lado, así el filtro se ve y no hay que recordarlo. El alumno tiene el papel fijo de encargado del mural: es quien pone las marcas del día, una tarea corta, visible y que cierra la sesión.
Errores frecuentes
- Elegir las dos zonas por descarte y sin buscar el momento en que se cargaron. La frase de la regla 3 es lo que convierte la restricción en aprendizaje; sin ella, la tarea es un sorteo.
- Dejar de actualizar el mural a la segunda semana. Si falta un día, el orden deja de ser fiable y la regla pierde su fundamento: nombra encargado antes de empezar, no al final.
- Estirar más fuerte una zona porque lleva tiempo sin salir. Justamente las poco practicadas son las que peor se controlan; el tiempo se mantiene y la intensidad también.