Los juguetes rotos
Descripción
Cierre de sesión. Cada alumno es un juguete de cuerda al que el docente da cuerda: se mueve como ese juguete y, cuando la cuerda se acaba, se le va parando el cuerpo por partes —primero los brazos, luego la cabeza, al final las piernas— hasta quedarse sentado y quieto, respirando.
Objetivo
Notar la diferencia entre un músculo en tensión y uno relajado, parando el cuerpo por partes y bajando el pulso al final de la sesión.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El orden de las piezas: El docente canta el orden en que se paran las partes y lo cambia cada ronda —cabeza, piernas, brazos—, y hay que reproducirlo entero de memoria sin adelantarse. Se sigue bajando al suelo en tres pasos. Otra organización — Juguete y dueño: Por parejas, uno es el juguete y el otro le da cuerda con un gesto en el aire y le va diciendo qué parte se para. No se toca al compañero para darle cuerda ni para pararle: se dice y se señala. A mitad se cambian los papeles. Más fácil — Todos el mismo juguete: Toda la clase es el mismo juguete y el docente lo hace delante a la vez que ellos, parando las partes muy despacio y en un solo orden fijo.
Consejos para el Profesor
Es la ficha con la que se cierra una sesión que se ha ido de intensidad, y funciona porque el niño baja el pulso sin que se lo pidas: se lo pide el juguete. La clave está en el orden de arriba abajo —brazos, cabeza, tronco, piernas—, porque acaba con ellos en el suelo por su propio pie. Habla cada vez más bajo: el grupo te copia el volumen sin que digas nada. Y no lo pongas de calentamiento, aunque el enunciado original lo sugiera: acabarías la puesta en marcha con toda la clase sentada en el suelo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el juguete se para por las partes que el alumno controla y el docente nombra las suyas —manos, brazos, cabeza, hombros—, que es exactamente el mismo contenido de tensión y relajación que hace el resto; el final sentado ya es su posición, así que no cambia nada, y si conviene se hace toda la clase sentada la última ronda. Visual: se le describen en voz alta el juguete y el orden de las partes antes de empezar, se le deja un metro y medio libre alrededor y el espacio se despeja de material; nada de marcar su zona con cuerdas, que es justo lo que va a pisar al bajar al suelo. Auditiva: el orden de las partes se enseña señalándolas en el propio cuerpo del docente, colocado de frente, y la cuerda que se acaba se marca con la mano abierta cerrándose poco a poco. Cognitiva: un solo juguete para toda la clase, siempre el mismo orden de partes, con demostración delante y nombrando la parte justo antes de pararla.