Los yogures que congelan
Descripción
Se anda por la pista con un vaso de yogur en la cabeza; si se cae, quedas congelado hasta que otro te lo recoloca.
Objetivo
Notar dónde está la cabeza y cómo se coloca el tronco al andar, ajustando el resto del cuerpo para que el vaso se quede arriba.
Cómo se juega6
Colocación
El grupo disperso y de pie dentro de un espacio delimitado con conos, cada alumno con un vaso de yogur vacío, limpio y seco puesto boca abajo sobre la cabeza. A un lado, junto a un cono, un montón de vasos de repuesto.
Arranque
A la señal se anda por todo el espacio sin rumbo fijo y sin correr, procurando que el vaso no se caiga. Medio minuto de prueba antes de que empiecen a contar las congelaciones, para que cada uno encuentre a qué velocidad le aguanta.
Qué se puede hacer
Se anda por donde se quiera, se puede parar y se puede cambiar de dirección en cualquier momento. No se corre, no se sujeta el vaso con la mano y no se le tira el vaso a nadie ni se le sopla. La mano solo se usa para recoger del suelo y recolocar el vaso de un compañero congelado.
Qué pasa cuando el vaso se cae
Su dueño se queda congelado en el sitio, de pie y con los brazos en alto para que se le vea desde lejos. Cualquiera que siga con su vaso puesto se acerca, recoge el vaso caído, se lo pone en la cabeza y lo descongela. El rescatador tiene que agacharse sin perder el suyo: si se le cae mientras rescata, quedan los dos congelados y hace falta un tercero.
Cómo se complica
Cuando ya casi no se cae nadie, se cambia la forma de andar a la señal: de puntillas, a pasos muy largos, a cámara lenta, o girando sobre uno mismo antes de seguir. Después se añade recorrido: pasar por dentro de dos aros puestos en el suelo y rodear un cono sin perder el vaso.
Reinicio
Si hay más congelados que libres, se para y se descongela a todos a la vez; se recogen los vasos del suelo, se cambian por otros del montón de repuesto los que estén rotos o aplastados y se arranca otra vuelta andando despacio antes de volver a la marcha normal.
Variantes3
se lleva un vaso en la cabeza y otro en el dorso de la mano abierta, y basta con que caiga cualquiera de los dos para quedar congelado. Se sigue andando: correr sigue prohibido, y con dos vasos aún más.
por parejas cogidas de la mano, cada uno con su vaso
Se congelan y se descongelan los dos a la vez y solo los puede rescatar otra pareja completa, que tiene que agacharse a la vez sin perder ninguno de los suyos.
el vaso se lleva en la palma de la mano abierta por delante, no en la cabeza, y cada uno se descongela solo: recoge su vaso, lo vuelve a poner y cuenta hasta tres.
Consejos para el profesor4
Los vasos se piden a las familias la semana anterior y se guardan lavados; para una clase de veinticinco hacen falta unos cuarenta, porque se pisan y se aplastan.
El primer minuto van todos con el cuello echado hacia atrás y mirando al techo, y eso hay que cortarlo enseguida, porque molesta y además el vaso se cae más: la frase que funciona es «la barbilla al frente, que el vaso ya se queda solo».
Con los pequeños conviene ir contando en alto cuántos congelados hay, porque si no, nadie rescata a nadie y se quedan todos jugando en paralelo.
Y no se dice «a ver quién aguanta más», porque en cuanto se dice dejan de moverse y se quedan clavados en un rincón, que es justo lo contrario del juego.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Se juega con el desplazamiento propio y sin límite de tiempo, y quien no pueda llevar el vaso en la cabeza lo lleva sobre la palma de la mano abierta o apoyado en el reposabrazos; el rescate consiste en acercarse y recolocar el vaso, y no se ata, se engancha ni se sujeta nada a la silla de ruedas.
Visual
Se meten dos garbanzos dentro del vaso para que suene al caer y se localice de oído, se juega en una zona más reducida cuyo borde se marca con cinta de carrocero rugosa pegada al suelo o con huellas de goma —nunca con una cuerda, que es redonda y rueda bajo el pie del único que no la ve—, y un compañero fijo avisa en voz alta cuando alguien se congela cerca.
Auditiva
La señal de salida y los cambios de forma de andar se dan levantando una tarjeta de color acordada antes de empezar, y el congelado se reconoce por los brazos en alto, que ya es una señal visual y sirve igual para todos. Cognitiva o de conducta: se empieza sin la regla de congelar, solo andando con el vaso y recogiéndolo uno mismo cuando cae, y el rescate se añade cuando el grupo ya anda tranquilo; a quien le cuesta estar quieto esperando se le da el papel de repartidor, que lleva los vasos de repuesto a quien los necesite.