Mi corazón se calma
Descripción
Después de un minuto de carrera suave, cada alumno se cuenta las pulsaciones durante quince segundos y se queda con el número. Se tumba, respira despacio con la fórmula "mi corazón está tranquilo" y vuelve a contarlas para comprobar por sí mismo cuánto han bajado.
Objetivo
Notar el propio pulso, comprobar que baja cuando el cuerpo se relaja y entender para qué sirve la vuelta a la calma.
Cómo se juega6
Colocación
Todos de pie y dispersos por el espacio, cada uno con sitio para tumbarse. Antes de empezar, el docente enseña dónde se busca el pulso y con qué dedos, y todos lo prueban treinta segundos en parado.
Arranque
Un minuto de carrera suave por el espacio, al ritmo de poder hablar sin ahogarse. A la señal, cada uno se para donde esté y se busca el pulso enseguida, sin sentarse.
Qué se puede hacer
Buscarlo en la muñeca o en el cuello, bajo la mandíbula, con los dedos índice y corazón, nunca con el pulgar y sin apretar. Quien no lo encuentre en diez segundos se pone la mano abierta en el pecho y cuenta lo que nota ahí, que vale igual.
Qué pasa cuando el docente da los quince segundos
Cada uno cuenta sus latidos en silencio, se queda con el número y lo dice en voz baja al docente al pasar. Después se tumban boca arriba, brazos a los lados, y durante tres minutos se coge aire por la nariz contando hasta tres y se suelta por la boca contando hasta cinco, mientras el docente repite despacio seis veces "mi corazón está tranquilo", dejando silencio entre una vez y la siguiente.
Cómo termina
Sin levantarse, cada uno se cuenta el pulso otros quince segundos y compara con su primer número. Se incorporan despacio, primero de lado, y dos o tres cuentan en voz alta sus dos números. Se recuerda que lo importante no es tener el número más bajo, sino que baje.
Reinicio
Se repite el ciclo entero con un minuto de carrera algo más viva, sin llegar en ningún caso a ahogarse, y cada uno comprueba si su número de después vuelve a bajar lo mismo.
Variantes3
Tres tomas
Se cuenta el pulso tres veces: en reposo antes de correr, justo al parar y al final de la calma. Cada uno apunta los tres números en su hoja, los ordena y dice cuál esperaba que fuera el más alto.
Por parejas
Uno se tumba y el otro le toma el pulso en la muñeca, cuenta y le dice su número; después se cambian. Tomarle el pulso a otro obliga a colocar bien los dedos, a no apretar y a estarse completamente quieto.
La mano en el pecho
Sin contar latidos: cada uno se pone la mano abierta en el pecho y solo dice si va "rápido", "medio" o "despacio", antes y después. Desaparece el número y queda la comparación, que es lo que se quiere que entiendan.
Consejos para el profesor4
Aquí no hay turnos: con 25 alumnos todos hacen lo mismo a la vez y nadie espera.
La cuenta del tiempo es lo que hay que respetar: un minuto de carrera, quince segundos de conteo, tres minutos de calma, quince segundos de conteo y dos de puesta en común son unos siete minutos, así que en diez cabe el ciclo entero y algo de comentario, pero no cabe repetirlo dos veces salvo recortando la fase de calma, que es justo lo que no se puede recortar.
Conviene ensayar la búsqueda del pulso en una sesión anterior, en frío: la primera vez, la mitad de la clase no lo encuentra y se pone nerviosa.
Y el número de cada uno se dice en voz baja al docente, no a gritos: en cuanto se compara en público aparece la competición y se estropea la idea.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Hace el minuto de activación con el desplazamiento que use habitualmente o moviendo los brazos con ritmo desde su sitio, que sube el pulso igual de bien, y la fase de calma la hace en la postura en la que respire mejor, tumbado, de lado o sentado con la espalda apoyada; la toma de pulso y la comparación, que son el contenido de la ficha, son exactamente las mismas para él.
Visual
Todo el juego es táctil y auditivo, así que no cambia nada salvo la carrera del principio, que la hace con un compañero guía a su lado cogido del brazo por un pasillo delimitado con conos altos, y la señal de parar se le da con un toque en el hombro. Nunca se marca el suelo con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla; si se quiere una referencia en el suelo se pega cinta de carrocero.
Auditiva
Las señales de empezar y de terminar los quince segundos son visuales, con el brazo del docente arriba y abajo, y las frases de la fase de calma van en un cartel grande a la vista o las dice el docente colocado donde se le vea la cara.
Cognitiva
Usa la versión de la mano en el pecho con las tres palabras, el docente le coloca los dedos la primera vez y cuenta en voz alta los quince segundos para todo el grupo.