Ni dos rodillas en el mismo grupo
Descripción
Cada persona recibe una carta de tobillo, rodilla, cadera, hombro o muñeca y la mantiene oculta. Todos caminan por el espacio moviendo la articulación que les ha tocado. Cuando el docente dice «¡Grupos!», tienen veinte segundos para reunirse sin hablar ni enseñar las cartas: deben reconocer los movimientos y formar un grupo con una persona por cada una de las cinco articulaciones, sin repetir. Siguen moviéndose mientras buscan grupo. Al oír «¡Quietos!», se detienen y muestran las cartas para comprobarlo; los grupos incompletos o con articulaciones repetidas no suman. Después intercambian cartas y empieza otra ronda. Cada persona mueve la nueva articulación de una forma distinta a la que hacía quien tenía antes esa carta.
Objetivo
Movilizar de forma dinámica una articulación durante toda la tarea y reconocer en el movimiento de los demás cuál están trabajando ellos, para agruparse sin repetir ninguna.
Cómo se juega5
Reparte las cartas de tobillo, rodilla, cadera, hombro y muñeca. Durante la ronda, los participantes mantienen su carta oculta y no hablan: reconocen la articulación de los demás por sus movimientos.
Pide que caminen moviendo la articulación de su carta, también mientras buscan grupo. Los movimientos se amplían poco a poco, sin mantener una posición al final ni dar rebotes para llegar más lejos.
Da la señal de agruparse y cuenta veinte segundos. Deben formar grupos con una persona por cada una de las cinco articulaciones, sin repetir.
Al terminar los veinte segundos, pide que se detengan y enseñen las cartas. Los grupos incompletos o con una articulación repetida no suman y vuelven a participar en la siguiente ronda.
Entre rondas, pide que intercambien las cartas. Cada persona mueve la nueva articulación de una forma distinta a la que hacía quien tenía esa carta antes.
Variantes3
El profesor no da la señal: la ronda se corta cuando alguien levanta el brazo, y quien lo levanta asume el riesgo de que la clase todavía no se haya leído. La decisión de cuándo cerrar pasa al grupo y aparece enseguida quién corta demasiado pronto.
Se juega con la carta abierta en la mano. El reto deja de ser leer el gesto y pasa a ser la velocidad de agrupación, aunque el movimiento hay que seguir haciéndolo igual. Sirve para comparar cuánto tiempo se gana teniendo la información y cuánto se pierde sin ella.
La clase se pone el reto de sumar los cinco puntos en dos rondas seguidas. Entre ronda y ronda tiene treinta segundos para acordar cómo hacer más legibles los gestos —normalmente, agrandar el recorrido y cambiar el plano—, y durante la ronda sigue sin poder hablar.
Qué se trabaja
Seguridad3
Movilidad dinámica y nada más: con el cuerpo aún frío no se sostiene ninguna posición al final del recorrido ni se rebota para ganar amplitud. Se llega hasta notar tensión y nunca hasta el dolor.
Se busca grupo caminando, nunca corriendo. Con toda la clase moviendo brazos amplios y buscándose a la vez, la carrera es lo que produce el choque; veinte segundos andando bastan y hay que decirlo antes de la primera señal. Cada uno se mantiene a un brazo del de al lado.
No hay carta de cuello ni de columna precisamente para que nadie improvise un círculo completo de cuello ni una extensión de la espalda hacia atrás buscando un gesto más visible. Si alguien los hace igualmente con su articulación, se le pide otro recorrido en el momento.
Consejos para el profesor2
No cantes tú los puntos: que los cuente un grupo distinto cada ronda con la clase parada diez segundos. Ese hueco es el único descanso de la tarea y de paso ves quién ha entendido de verdad la regla de las cinco distintas.
Cuando la clase se atasque en tres puntos por ronda, no bajes a grupos de tres: dales treinta segundos para acordar cómo hacerse más visibles. La solución sale antes de ellos que de ti, y el calentamiento gana amplitud de recorrido por el camino.
Adaptaciones NEE4
Visual
Su carta lleva la articulación en relieve. Para la fase de agrupación se invierte el sentido de la búsqueda: es el resto quien se acerca a él, y un compañero guía le describe en voz baja lo que hay alrededor («delante, alguien moviendo el hombro; a tu derecha, una muñeca»), de modo que la decisión de a quién admitir en el grupo sigue siendo suya. Los cuatro lados del área se marcan con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo.
Auditiva
La señal de agrupar no es un silbato sino un banderín levantado por el profesor en el centro, y todo el que lo ve levanta el brazo, con lo que la señal se propaga a la vista. El recuento de puntos de cada ronda se escribe en la pizarra en vez de cantarse.
Movilidad reducida
Dos de las cinco articulaciones son de tren superior, hombro y muñeca, y al alumno que se desplaza en silla se le reparte siempre una de esas dos. El plazo de agrupación se amplía de veinte a treinta segundos para toda la clase en las rondas en que participa, que es la forma de que el ajuste no lo señale a él. Nada se ata a la silla y nadie le mueve el brazo para hacer su gesto más legible.
Cognitiva o de atención
Su carta lleva la articulación dibujada y además un movimiento concreto ya propuesto, para que no tenga que inventarlo, y un compañero fijo hace la ronda a su lado. Las dos primeras rondas se juegan con las cartas a la vista para toda la clase, así el reto se queda solo en agruparse.
Errores frecuentes
- Dejar de moverse en cuanto llega la señal, para buscar con la vista. Es lo que más grupos rompe: el que se para se vuelve invisible y su grupo se cierra con dos muñecas dentro.
- Hacer el gesto pequeño y pegado al cuerpo. Un movimiento de cadera de diez centímetros no se lee a cuatro metros; aquí el recorrido creciente tiene además una función de comunicación.
- Agruparse con los amigos y mirar las cartas después. Se detecta solo, porque esos grupos casi nunca suman, pero conviene nombrarlo la primera vez para que no se repita cuatro rondas.
