Presos y guardianes
Descripción
Media clase forma un corro cogido de las manos: son los guardianes, y los huecos entre sus brazos son las puertas. La otra media son los presos, que entran y salen del corro por las puertas sin llegar a tocar a nadie. Las puertas se abren y se cierran despacio, al ritmo de la respiración de los guardianes.
Objetivo
Entrar y salir de un espacio cerrado calculando el hueco y el momento, moviéndose despacio y en silencio al final de la sesión.
Cómo se juega6
Colocación
Media clase forma un corro amplio cogida de las manos, con los brazos a la altura del pecho y los pies quietos. La otra media se reparte por fuera. Los huecos entre dos guardianes son las puertas.
Arranque
Los guardianes toman aire y suben los brazos despacio -la puerta se abre- y sueltan el aire bajándolos -la puerta se cierra-, todos a la vez y sin prisa. El corro no se mueve del sitio en ningún momento.
Qué se puede hacer
Los presos entran y salen del corro andando y de lado, aprovechando el momento en que la puerta está abierta y sin tocar a ningún guardián ni a otro preso. Cada uno busca una puerta libre y por cada puerta pasa uno cada vez. No se pasa corriendo, ni a gatas, ni de un salto.
Qué pasa cuando alguien toca una puerta
No pasa nada más que volver a intentarlo desde fuera. Y si un preso se queda parado en la puerta, los guardianes dejan los brazos quietos donde están hasta que termine de pasar: la puerta nunca se cierra sobre nadie.
Cómo termina
A la mitad del tiempo se cambian los papeles, para que todos hayan sido puerta y hayan pasado. Se acaba con el corro entero, presos incluidos, respirando tres veces despacio y subiendo y bajando los brazos.
Reinicio
Se pide que cada preso entre por una puerta y salga por la de enfrente, contando en voz baja los pasos que hay de una a otra.
Variantes3
Manos a la espalda
Los presos pasan con las manos cogidas a la espalda, así que no pueden apoyarse ni apartar los brazos de nadie: hay que colocar el cuerpo entero antes de entrar. Se sigue pasando andando, de lado y de pie.
Dos corros pequeños
En vez de un corro grande, dos corros de seis u ocho con la mitad de los presos cada uno. Los papeles se cambian el doble de veces y el docente ve todas las puertas de un vistazo.
Puertas abiertas y quietas
Los guardianes se quedan con los brazos arriba y sin moverlos, y cada preso dice en voz baja 'entro' y 'salgo' al pasar. Desaparece el cálculo del momento y queda solo el del hueco.
Consejos para el profesor3
Lo que hace que esto sea vuelta a la calma y no otro juego de correr es el ritmo de los brazos: si los guardianes abren y cierran al ritmo de su propia respiración, el grupo baja el pulso solo y no hay que pedirlo.
Monta dos corros pequeños en cuanto pases de dieciséis alumnos: con uno solo no llegas a ver la mitad de las puertas y los presos se amontonan en las tres más cercanas.
Y cambia los papeles a mitad de tiempo sí o sí, que ser puerta es la parte tranquila pero ocho minutos de puerta son muchos.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
La puerta se abre a la anchura que necesite quien pasa, y esa regla vale para todos y no solo para él; si usa silla o apoyos, los dos guardianes de esa puerta se separan un paso y suben los brazos, y él hace también de guardián sujetando la mano de sus dos vecinos desde su posición.
Visual
Antes de empezar recorre el corro por fuera tocando las manos de los guardianes para saber dónde están las puertas, los dos guardianes de cada puerta dicen en voz baja 'abierta' o 'cerrada', y la primera vuelta la hace de la mano de un compañero. No se marca nada en el suelo: la referencia son las manos del corro y la voz, y una cuerda o cualquier objeto suelto en el suelo de un corro donde se anda de lado es justo lo que no puede haber ahí.
Auditiva
El ritmo de las puertas se ve en los brazos, que ya es la señal del propio juego, y el cambio de papeles se avisa con el brazo del docente en alto desde el centro.
Cognitiva
Se juega con las puertas abiertas y quietas, con una sola consigna, y un compañero pasa con él la primera vuelta.