Pulso y pausa
Descripción
Una colchoneta por pareja, separadas dos metros: uno tumbado boca arriba y el otro sentado a su lado, guiando solo con la voz y sin tocarle. Se guían tres tensiones, nombrando la zona y contando: se aprieta suavemente tres segundos y se suelta durante seis. Después, tres respiraciones. Al terminar, el que estaba tumbado dice dónde ha notado el cambio.
Objetivo
Reconocer en el propio cuerpo la diferencia entre tensión y relajación, y ponerlo en palabras.
Cómo se juega7
Colocación
Una colchoneta por pareja, separadas dos metros. Una persona tumbada boca arriba, la otra sentada a su lado. Sin contacto: quien guía lo hace con la voz, no con las manos.
Las tres tensiones, que se guían nombrando la zona y contando: se aprieta la zona suavemente durante tres segundos y se suelta durante seis. Tres zonas y en este orden: manos (cerrar los puños), hombros (subirlos hacia las orejas) y pies (estirar los dedos hacia abajo).
La proporción tres-seis
Se tensa poco tiempo y se suelta el doble. Es lo que hace que se note el contraste, que es de lo que va la actividad. Y «suavemente» hay que decirlo: apretar con toda la fuerza no ayuda y deja agujetas.
Las tres respiraciones
Entre tensión y tensión, quien guía dice «coge aire por la nariz... y suéltalo despacio por la boca». Sin forzar, sin llenar el pecho a tope y sin aguantar el aire. Si alguien se marea, es que está forzando y se para.
La pregunta, que es el contenido entero de la ficha
Al terminar, quien guiaba pregunta «¿dónde lo has notado?». No «¿te has relajado?», que se contesta con un sí automático. Dónde. Y hay que darle tiempo para contestar.
Por qué esa pregunta
Porque obliga a mirar hacia dentro y a poner un nombre a una zona del cuerpo. Muchos niños contestan «en los hombros» y descubren ahí mismo que llevaban los hombros subidos toda la clase.
El cambio de papel
Se intercambian y se repite. Guiar es tan útil como recibir, porque obliga a llevar un ritmo lento y a esperar, que a esa edad cuesta bastante.
Variantes3
una sola tensión, la de las manos, y una respiración. Y con toda la clase a la vez guiada por el maestro, sin parejas.
cinco zonas en lugar de tres, y quien guía tiene que inventar el orden y justificarlo según lo que se haya trabajado en la sesión.
en tríos: uno guía, otro recibe y el tercero observa la respiración del que recibe y dice al final si se ha ido haciendo más lenta. La observación externa es un buen añadido.
Seguridad3
Las tensiones son suaves y de tres segundos: apretar los puños y los hombros a tope deja el cuello cargado y estropea la pausa siguiente.
Si al respirar aparece mareo u hormigueo en las manos, se para esa serie, se respira con normalidad y no se retoma.
Quien ha estado tumbado se incorpora rodando de lado y sentándose antes de ponerse de pie.
Consejos para el profesor5
La pregunta «¿dónde lo has notado?» es toda la ficha.
Preguntar «¿te has relajado?» produce un sí automático que no significa nada; preguntar dónde obliga a mirar hacia dentro y a nombrar una zona, que es una habilidad que no se entrena en ningún otro sitio.
Hay que dar tiempo a la respuesta y aguantar el silencio, que es lo difícil.
La proporción de tres segundos de tensión y seis de soltar hay que respetarla, porque el contraste es lo que se percibe; si se tensa mucho tiempo, solo queda la tensión.
Y guiar es tan formativo como recibir: obliga a esperar y a hablar despacio, que a esta edad cuesta más que la propia relajación.
Adaptaciones NEE4
Visual
quien guía habla desde una posición fija acordada para saber de dónde viene la voz, nombra la zona antes de cada tensión, y se avisa en alto antes de cualquier cambio; no hay contacto, que además es la norma para todos.
Auditiva
aquí hay barrera real porque la ficha es de voz: se hace con quien guía sentado ENFRENTE y a la vista, no al lado, para poder leer los labios, y cada zona se señala además en el propio cuerpo del que guía antes de pedirla. La pregunta final se hace de frente.
Movilidad reducida
las tres tensiones se hacen en las zonas disponibles y desde la posición que resulte cómoda, sentado o tumbado; si una zona no procede, se sustituye por otra y no se salta la actividad. El papel de guiar es plenamente participativo y conviene empezar por él.
Cognitiva o de atención
una sola tensión y una respiración; se le da la pregunta final con opciones («¿en las manos, en los hombros o en los pies?») en lugar de abierta.
Errores frecuentes
- Preguntar «¿te has relajado?». Se contesta que sí automáticamente y no se ha mirado nada.
- Tensar con toda la fuerza. No se nota el contraste, que es lo que se busca, y deja agujetas.
- Encadenar respiraciones profundas. Alguien se marea y hay que parar la clase.
- Dejar que se levanten de golpe al terminar. Es donde aparece el mareo, justo al final.
Observaciones
Montaje (5 minutos, para 25 alumnos): 1. Trece colchonetas repartidas por el espacio, una por pareja, separadas AL MENOS 2 metros entre sí. La separación es para reducir distracciones: es una actividad de silencio y de atención hacia dentro. 2. Si se puede, se baja la luz o se hace en una zona en penumbra. 3. Música lenta a volumen MUY bajo, o sin música. La música alta compite con la voz de quien guía, que es lo que sostiene la actividad. 4. No hace falta ningún otro material. 5. Se comprueba que el suelo no esté frío si alguien va a estar tumbado varios minutos. 6. Conviene decidir antes el orden de las tres zonas y decirlo: manos, hombros y pies. Y tener claro que la pregunta final es «¿DÓNDE lo has notado?», no «¿te has relajado?»: es la diferencia entre que la ficha enseñe algo o no.