Recuperación dirigida por equipos
Descripción
Se empieza toda la clase junta: un minuto caminando por el óvalo, todos en el mismo sentido y sin adelantar a nadie, reduciendo el paso poco a poco desde el ritmo que traían. Después la clase se divide en cinco equipos, y cada uno prepara y dirige para el resto dos minutos de vuelta a la calma con marcha, respiración y movilidad, en ese orden.
Objetivo
Reconocer para qué sirve la vuelta a la calma y ser capaz de dirigirla, comprobando que al final se puede hablar con normalidad.
Cómo se juega7
Arranque, toda la clase junta
Un minuto caminando por el óvalo, todos en el mismo sentido, reduciendo el paso poco a poco. Se empieza al ritmo con el que se venía de la actividad anterior y se termina andando muy despacio. Nadie adelanta a nadie.
Formación de los semicírculos
La clase se divide en cinco equipos de cinco y cada uno forma un semicírculo en el centro, separados entre sí. Sin estaciones, sin turnos y sin competición: aquí no se rota ni se compara nada, y eso hay que decirlo, porque vienen de una parte de la sesión donde sí se hacía.
Lo que tiene que preparar cada equipo, en dos minutos y con la tarjeta delante: una secuencia de tres partes en este orden. Un tramo de marcha reduciendo. Cuatro respiraciones. Y movilidad lenta de dos zonas de las que se hayan usado en la sesión.
Las respiraciones, que es donde todos se equivocan
Se inspira por la nariz sin forzar y se suelta el aire despacio por la boca. No se llena el pecho a tope, no se aguanta el aire y no se hacen diez seguidas. Cuatro, tranquilas. Si alguien se marea, es que está forzando.
La movilidad
Movimientos lentos y sin rebotes de las zonas que se han usado. Si la sesión ha sido de carrera, tobillos y cadera; si ha sido de lanzamientos, hombros y muñecas. Se elige mirando lo que se ha hecho, no de una lista.
La dirección
Cada equipo dirige su secuencia para el resto de su semicírculo, dos minutos, con uno hablando y los demás haciéndola. Después cambia el que dirige.
La comprobación final, que es el criterio del juego
Al terminar, se pregunta si se puede decir una frase entera sin quedarse sin aire y si el cuerpo se ha quedado más quieto que al empezar. Si la respuesta es que no, la vuelta a la calma no ha funcionado y hay que decirlo sin dramatismo: la próxima vez, más marcha y menos movilidad.
Variantes3
la secuencia la dirige el maestro para toda la clase y los equipos solo eligen las dos zonas de movilidad. Se quita la parte de preparar, que es la que atasca.
cada equipo tiene que justificar sus dos zonas de movilidad diciendo en qué momento de la sesión se han usado. Si no lo saben, eligen otras.
la vuelta a la calma la dirige un solo equipo para toda la clase, rotando qué equipo la dirige en cada sesión de la semana. Sale mejor dirigida y se practica menos, así que conviene alternarlo con la organización por semicírculos.
Qué se trabaja
Seguridad3
En el óvalo se camina todos en el mismo sentido y sin adelantar: se viene de una actividad intensa y frenar por dentro es donde se produce el enganchón.
Los cinco semicírculos se colocan separados y quien dirige habla desde dentro del suyo, sin cruzar por el óvalo por donde todavía se camina.
Si la parte de respiración marea a alguien, se le deja fuera de esa parte y sigue con la marcha: es la única de las tres que no admite insistir.
Consejos para el profesor5
El error grande de las vueltas a la calma es hacerlas al revés: empezar estirando parados y terminar andando.
El orden importa, y por eso va escrito en la tarjeta: marcha, respiración, movilidad.
Lo segundo es no convertir esto en estaciones ni en competición; vienen de una parte activa de la sesión y hay que decirles explícitamente que aquí no se rota ni se compara, porque si no lo hacen solos.
La comprobación final, la de la frase, es lo que da criterio: sin ella, la vuelta a la calma es un rito y los niños no saben para qué la hacen.
Y las cuatro respiraciones hay que vigilarlas, porque en cuanto se dejan libres, alguien hiperventila y se marea.
Adaptaciones NEE4
Visual
se camina por el interior del óvalo con un compañero de referencia al lado, la formación en semicírculo se hace por contacto de hombros, y cada movimiento de movilidad se describe en alto antes de hacerlo.
Auditiva
quien dirige se coloca en el centro del semicírculo, de frente y a la vista de todos, y hace cada movimiento a la vez que lo dice; el aviso de cambio de parte se da con un gesto acordado.
Movilidad reducida
la marcha inicial se hace en silla o con el apoyo que se use, dentro del mismo óvalo y al mismo ritmo del grupo; la movilidad se hace con las articulaciones disponibles, y el papel de dirigir la secuencia se rota igual que a los demás, que es donde está el contenido.
Cognitiva o de atención
se entrega la secuencia ya hecha en la tarjeta, con las dos zonas de movilidad decididas, y solo se pide dirigirla; se dirige primero en pareja y luego al semicírculo, y a quien le agobie hablar delante del grupo se le ofrece hacer los movimientos mientras otro los dice.
Errores frecuentes
- Empezar estirando parados. La vuelta a la calma tiene un orden y ese orden es lo que la hace funcionar.
- Dejar las respiraciones libres. Alguien hace diez seguidas a tope, se marea, y a partir de ahí hay que parar la clase.
- Convertirlo en estaciones con rotación. Reactiva justo lo que se está tratando de bajar.
- Saltarse la comprobación final. Sin ella, los niños hacen la vuelta a la calma porque toca, no porque noten para qué sirve.
Observaciones
Montaje (3 minutos, para 25 alumnos): 1. Se marca un óvalo amplio con ocho conos, de unos 60 metros de recorrido, con el centro despejado. 2. En el centro se dejan cinco zonas libres para los semicírculos, separadas 3 metros entre sí. No se marcan con nada: se forman al llegar. 3. Se preparan cinco tarjetas, una por equipo, con las tres partes escritas en orden y en letra grande: 1. Marcha reduciendo. 2. Cuatro respiraciones. 3. Movilidad lenta de dos zonas. Que esté escrito el orden es lo que impide el error clásico de empezar estirando. 4. Si la vuelta a la calma se va a hacer tumbados, hacen falta colchonetas o suelo limpio y seco; si no las hay, se hace sentados. 5. Se comprueba que el óvalo no tenga ningún tramo pegado a una pared o portería.
