Descripción
Cada niño lleva una cifra sujeta al pecho; se canta un número y el equipo entero corre a su línea para formarlo en orden.
Objetivo
Colocarse en un orden concreto y a la carrera, entendiendo que el sitio de cada uno cambia el resultado.
Cómo se juega6
Colocación
Tres equipos de ocho o nueve, cada uno con su línea de meta marcada con dos conos; las tres líneas van paralelas y separadas cuatro metros entre sí. Detrás de cada línea de meta quedan cinco metros largos libres de pared, valla, portería o banco, y dos metros antes de la meta se planta un cono de otro color: es la marca de frenada. A veinte metros, una línea de salida común para los tres equipos. Cada niño lleva una cartulina con una cifra sujeta al peto o a la camiseta con dos pinzas de tender, por delante: dentro de cada equipo se reparten del 0 al 8 sin repetir, y los tres equipos llevan las mismas cifras. Nada colgado del cuello.
Arranque
Los tres equipos, en la línea de salida y mirando al maestro. Él canta un número de tres cifras, o una operación fácil cuyo resultado tenga tres cifras («ciento veinticinco», «cien más veinticinco»), y lo repite dos veces.
Qué se puede hacer
Al oírlo sale corriendo el equipo entero hacia su propia línea. Se corre hasta el cono de frenada y los dos últimos metros, del cono a la meta, se hacen andando: a la línea no se llega nunca corriendo, porque detrás solo hay cinco metros hasta la pared y se llega lanzado después de veinte metros de carrera. Los tres que llevan esas cifras se colocan de pie sobre la línea, en el orden en que se lee el número y mirando al maestro; el resto del equipo se pone en fila detrás de ellos. Cada uno se coloca solo: no se coge a nadie por los hombros ni se le mueve de sitio. La cartulina se enseña con las dos manos y no se quita del peto ni se cambia de dueño. Se corre siempre hacia la línea propia, nunca cruzando la calle del equipo de al lado.
Qué pasa cuando el número está formado
El equipo levanta las manos y se queda quieto. El maestro lee en voz alta lo que ve, de izquierda a derecha; si está bien, punto para el equipo, y si está del revés no se apunta, se corrige allí mismo entre todos y se vuelve a la salida. Un número mal formado no elimina a nadie.
Cómo se complica
Se cantan números de cuatro cifras, se pide el resultado de una resta o se canta el número al revés («formad el que se lee dos-cinco-uno del revés»). La vuelta de tuerca final es colocarse sin hablar.
Reinicio
Si el juego se atasca porque corren siempre los mismos tres, se para y se rotan las cartulinas dentro de cada equipo, que son veinte segundos. Si se descontrola porque se cruzan las carreras, se separan más las calles antes de seguir; nunca se juntan las líneas de meta para ganar sitio ni se manda salir a los tres equipos hacia el mismo punto.
Variantes3
el maestro canta la operación y no el resultado, y el equipo tiene que resolverla mientras corre; las calles siguen separadas los mismos cuatro metros y cada equipo sigue yendo solo a su línea.
cinco equipos de cinco, con cifras del 0 al 4 y números de dos cifras: salen muchas más rondas por minuto y hay menos gente esperando en la fila.
números de dos cifras, el maestro los enseña además escritos en un cartel grande, y los primeros minutos se va andando deprisa en vez de corriendo, hasta que el orden salga solo.
Consejos para el profesor5
El primer minuto se te llena la línea de niños colocando a otros por los hombros, y eso hay que cortarlo antes que nada porque acaba en empujón.
Cada uno se coloca solo.
Con veinticinco no hagas un único grupo con las diez cifras: cantas un número y corren tres mientras veintidós miran; tres equipos con las mismas cifras es lo que convierte esto en un juego.
Prepara la lista de números antes de salir al patio, con las cifras que de verdad tienes repartidas.
Y no digas en alto quién se ha equivocado de sitio: lees el número que ves y ya está, que el error se ve solo.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Su equipo tiene la línea a diez metros en vez de a veinte y él sale dos segundos antes que el resto; si usa silla, la cartulina se sujeta con pinzas a la ropa o se apoya en el regazo, y no se le pega, ata ni engancha nada a la silla.
Visual
Su cifra va además recortada en cartón grueso y pegada encima de la cartulina, para reconocerla al tacto, y la línea de meta se identifica con un compañero que da palmas desde detrás de ella; el número cantado se repite tres veces y despacio.
Auditiva
El maestro enseña el número escrito en un cartel a la vez que lo dice, siempre de frente y con la cara visible, y la señal de salida es un brazo que baja. Cognitiva o de conducta: se empieza con números de dos cifras y con el cartel a la vista todo el rato, se le da un compañero de referencia que corre a su lado y se le deja la misma cifra durante toda la sesión, para que no tenga que recordarla cada ronda.